"LA NEVADA"

Nevó. Al fin, después de tantos anuncios por todos los medios posibles, finalmente cayó la esperada nieve.

¿Y que obtuvimos? Miles de personas disfrutando afuera con sus familias, amigos o seres queridos de este increíble evento que no se veía desde 1972. Sí, disfrutando de algo tan simple como lo es la naturaleza. Pero si después nos ponemos a pensar, ¿Si viviéramos en otro lugar, donde el sol no es algo común, también tendríamos una reacción de esta magnitud cuando éste nos ilumine? A veces las mejores cosas las tenemos a la mano, pero no las valoramos por el simple hecho de tenerlas al alcance.

Es así como les quiero proponer una gran invitación a hacer panoramas que muchas veces no requieren de grandes esfuerzos, ahorros o habilidades extraordinarias, sino de tiempo y una buena disposición para querer compartir con quienes forman parte de nuestras vidas.

En la mañana del 15 de julio, cuando se podía ver un hermoso paisaje blanco que predominaba por las calles, techos y sobre la cordillera de nuestra capital, con mi madrina salimos a pasear. Ya que si bien era precioso como cambió el panorama de nuestras ventanas, no nos queríamos conformar con solo mirar. Así que decimos salir a pasear e ir a disfrutar de la nieve de una manera más próxima. Es entonces como fuimos a caminar por las calles y plazas de la ciudad, apreciando la hermosa vista que teníamos al frente de nuestros ojos, fue ahí cuando el alma de niño nos brotó nuevamente y nos pusimos a jugar con la nieve. Sí a jugar. Hicimos guerra de nieve, monos de nieve y nos reímos muchísimo.

Al día siguiente ya con el bichito de la nieve, decidimos ir a patinar en hielo. Al principio cuando llegamos, había una fila enorme, pensamos que pasaríamos la tarde entera en ella, viendo como los otros patinaban sobre hielo. Pero con la paciencia, y disposición de querer pasarlo bien, decidimos quedarnos a esperar nuestro turno, y así fue. Se pasó rapidísimo, entre tantas historias que nos contamos. Pedimos patines a nuestro calce y comenzó la diversión. ¡Cuál de las dos más afirmada a la baranda para no caernos! Entre susto y carcajadas le empezamos a agarrar el gusto, y gracias a unas niñitas que nos enseñaron los “trucos” sobre cómo patinar, de a poco nos empezamos a relajar e ir soltando de las barandas para disfrutar sobre la novedad que estábamos viviendo.

Ésta pista de patinaje se llama Cerogrado, está en el Parque Araucano, en Las Condes. Tiene un horario de 11:00 am – 21 hrs. Tiene un valor de 3.800 – 6.000 según el tiempo, si vas a patinar ½ de hora o una hora entera, y además si cuentas con la tarjeta de vecinos o no. Además, hay un pingüino que te ayuda a patinar que te da estabilidad y seguridad, éste cuesta 1.000 la media hora y 2.000 la hora entera.

La verdad es que lo pasé increíble el fin de semana, no puedo haber estado más contenta de haberme quedado en Santiago a disfrutar de estos panoramas, pero más que los panoramas en sí, de tener a la madrina que tengo.

Una mujer que sabe disfrutar de lo simple de la vida, y esto va para ustedes, todas las mujeres y mamás, ¡A disfrutar de las cosas pequeñas que tenemos a al lado nuestro! Si bien hoy en día la mujer es vista como alguien empoderada y muy capaz, demuéstrenle al mundo que reír y gozar no es excluyente a su inteligencia. Para aquellas que tienen hijos, no sólo lleven a sus hijos a lugares “entretenidos”, jueguen con ellos, ¿Qué mejor que jugar nuestros juegos favoritos con nuestros ídolos? No queremos guardaespaldas, las queremos a ustedes. Y no nos muestren que al crecer nos transformaremos en personas aburridas o serias, podemos ser responsables y gozadores a la vez.

COLABORADOR HIT Laura Giuliano

Bloguera

"Si quieres un cambio, comienza hoy"

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lauragiulianocorrea@gmail.com

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