¿BEBER ALCOHOL INTERFIERE EN MI ENTRENAMIENTO?

La ingesta de alcohol en alguno o varios de sus múltiples formatos es algo que muchas personas hacemos de vez en cuando, deportistas y no deportistas. Sus “pros” son evidentes y sus “contras”, la mayoría hemos sido testigo de ellos.

Pero, ¿En qué medida afecta lo que bebo a mis entrenamientos y a la posterior recuperación?

Específicamente, ¿Cuáles son los efectos del alcohol en nuestro cuerpo y en cuanto a la recuperación deportiva? El alcohol compromete el sistema inmunológico y aumenta la susceptibilidad a enfermedades e infecciones; Tiene un efecto diurético, en el caso de que la bebida que tomemos tenga una graduación superior al 4%; disminuye el rendimiento cognitivo y el tiempo de reacción; afecta a la cantidad y calidad del sueño; disminuye la síntesis de proteína durante la recuperación post ejercicio y la adaptación tras entrenamientos intensos; disminuye la densidad ósea debido a un descenso de la producción de testosterona; puede aumentar la severidad de una lesión y afectar negativamente al tiempo y resultado del proceso de recuperación.

Podríamos pensar, incluso, que la ingesta de bebidas alcohólicas de baja graduación como la cerveza podría ser beneficiosa debido a la hidratación. Pero nada más lejos de la realidad. Se sabe que se produce un estado de “hidratación transitoria” que no dura mucho tiempo y que acaba produciendo deshidratación. De todos modos, en la cantidad está la clave. En un estudio de Jiménez Pavón et al. se compararon dos grupos. Ambos corrieron durante una hora en un clima caluroso. Al terminar, un grupo bebió agua y el otro grupo, cerveza. En éste estudio se vio que la ingesta de cantidades moderadas (660 ml) de cerveza no afecta al estado de hidratación post ejercicio. Ahora bien, si aumentamos la cantidad la historia es otra.

En otro estudio de Desbrow et al. se analizó un grupo de 7 hombres. Éstos realizaron actividad física hasta perder el 2% de su masa corporal en agua. Una vez conseguido esto, parte del grupo comenzó la ingesta del 150% de la masa corporal perdida en agua y otra parte del grupo, en cerveza. Tras la ingesta ambos grupos tenían un balance neto de fluido superior al que empezaron. Pero a medida que pasaban las horas, el balance del grupo que bebió cerveza fue bajando hasta quedarse por debajo de los niveles con los que habían empezado a realizar ejercicio. Esto deja claro que en el caso del alcohol, el equilibrio marca la diferencia.

Una vez tomada la decisión de beber, hay algunas recomendaciones que podemos seguir para que nos afecte lo menos posible:

  • - Come durante o antes de empezar a beber. Comer hidratos de carbono post ejercicio rellena los depósitos musculares. Además, el hecho de tener comida en el estómago reduce el ratio en el que el alcohol es absorbido por parte del cuerpo.

  • - Si tienes sed, primero bebe algo que no contenga alcohol.

  • - Bebe despacio. No tengas el vaso, la copa, o el botellín en la mano constantemente. Déjalo en la mesa y date un respiro.

  • - Elige bebidas de baja graduación alcohólica.

  • - Mantente ocupada. Si te mantienes ocupada, tenderás a beber menos. Baila un poco, mantén una conversación interesante o juega una partida de pool.

  • - Evita beber al ritmo de otras personas.

  • - Encárgate de hidratarte antes de dormir. Una de las mejores formas de evitar una resaca es beber mucha agua antes de ir a dormir.

MUJER HIT

Rocío García Fernández

NRSport

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