LAS PATALETAS ¿CÓMO PUEDO AYUDAR A MI HIJO A TOLERAR LA FRUSTRACIÓN?

“Cuando nuestros hijos están abrumados, nuestro trabajo es acompañarlos desde la calma y no unirnos a su caos” (Begoña Ibarrola)

Los niños en edad preescolar aún no han desarrollado la capacidad para tolerar la frustración, por lo que cualquier situación que les provoque una emoción negativa, ya sea porque no han conseguido lo que querían o por cualquier otro motivo, probablemente va a desencadenar una pataleta. Las pataletas son muy comunes entre los dos y los cuatro años de edad y consisten en la descarga de una emoción negativa por medio de la conducta, que es la única forma que tienen para lidiar con ésta por si mismos.

La desregulación emocional en esta etapa del desarrollo es normal, por lo que esperar que un niño logre autorregularse por si mismo no tiene ningún sentido. Corregirlo o castigarlo lo frustrará aún más, lo que solo aumentará la intensidad de la pataleta.

Para comprender cómo podemos ayudar a nuestros hijos a regular sus emociones en una etapa en la que no pueden hacerlo por sí mismos, debemos considerar tres aspectos:

1. Cómo nosotros mismos logramos tolerar la frustración.

2. Qué rol tiene la atención que le damos a nuestros hijos mientras están teniendo una pataleta.

3. Qué modelo de autorregulación le estamos dado a nuestros hijos.

¿Qué nos permite tolerar la frustración?

Los adultos y los niños que ya están en etapa escolar tenemos la capacidad de pensar sobre cómo nos sentimos y de relacionar dicha emoción con alguno o varios eventos asociados. Por ejemplo, podemos asociar que estamos más irritables porque tuvimos una discusión con alguien o tenemos que presentar un proyecto en el trabajo que nos tiene muy nervioso. Este ejercicio nos permite poner en palabras nuestras emociones y además buscar una forma de calmarnos, ya sea conversándolo con alguien o buscando una solución.

Un niño en edad preescolar, por la etapa en la que se encuentra, no ha desarrollado aún esta capacidad, por lo que requiere que un adulto le ayude a poner en palabras cómo se siente. Para "prestarle la mente" a un niño que está teniendo una pataleta debemos esperar que la descarga emocional haya terminado, sin intentar tomarlo para que se calme, ni hablarle mientras tiene la pataleta.

Lo mejor es continuar con lo que estábamos haciendo, pero mostrarle que estamos disponibles, es decir, mantenernos visibles para él. Una vez que ha terminado la pataleta, podemos acercarnos a él con mucha calma y decirles lo que ellos no han podido poner en palabras, es decir, cómo nosotros creemos que se sienten. Es importante siempre validar y legitimar su emoción, sea cual sea, ya que las emociones no necesitan justificación, no hay emociones inválidas. Por muy absurdo que nos parezca, que a un niño lo frustre que el dibujo que estaba haciendo no le salio como él quería, para él significó una frustración tremenda.

Luego, podemos relacionar dicha emoción con alguna situación que la haya desencadenado y les hacemos ver que comprendemos cómo se sintieron.

Por último, es importante transmitirles a los niños que aunque está bien sentirnos enojados o asustados, debemos aprender a "Mandar nuestras emociones" porque cuando ellas nos mandan a nosotros, nos podemos meter en problemas o podemos hacerle daño a alguien. De esta forma no solo estamos empatizando y conteniendo a nuestros niños, sino que además vamos ensayando junto a ellos la capacidad de autorregulación.

Este ejercicio requiere de mucha paciencia y no va a significar que para las siguientes experiencias de frustración los niños no van a tener una pataleta, pero si vamos a desempeñar un rol fundamental en ayudarlos a calmarse y en el proceso de desarrollar una capacidad para regular sus emociones de forma sana.

(Ojo: las emociones son muy contagiosas, por lo que es muy importante conservar la calma, ya que si nos descontrolamos la pataleta se va a complicar aún más.)

¿Qué rol juega la atención que le damos a nuestros hijos mientras están teniendo una pataleta?

Es completamente normal y razonable que un niño quiera tener la atención de sus padres. La atención de los papás moviliza la conducta de los niños, dado que ellos necesitan ser vistos por nosotros para sentirse importantes y queridos, lo que es fundamental para el desarrollo de una autoestima positiva.

Por este motivo, cuando los papás le ponemos mucha atención a las pataletas de nuestros niños y menos atención a las conductas "positivas", como cuando están compartiendo sus juguetes con sus hermanos o cuando se están divirtiendo jugando, los niños aprenden que cuando tienen pataletas no solo captan la atención de sus papás, si no que la consiguen incluso más que cuando se portan bien o están contentos. Por ello es muy importante que le demos más atención a las conductas positivas de nuestros niños para hacerles ver que no es necesario que busquen nuestra atención por medio de las pataletas.

¿Qué modelo de autorregulación le estamos transmitiendo a nuestros hijos?

Como papás somos el principal modelo con el que ellos cuentan para su desarrollo. Los niños aprenden cada día de nuestra propia conducta, la cual imitan y van incorporando. Por este motivo debemos preguntarnos sobre cómo estamos lidiando con nuestras propias frustraciones y si nosotros también reaccionamos de forma desproporcionada frente a ciertas situaciones.

El período preescolar es un período en el que los niños necesitan que les prestemos nuestra mente para poder lidiar con sus emociones. Esta es una tarea muy difícil y que requiere de mucha paciencia y perseverancia de nuestra parte. Tomar atajos y ceder ante las pataletas para evitarnos el mal rato, finalmente solo va a perjudicar a nuestros niños y resultará cada vez más difícil tolerar las frustraciones.

COLABORADORA HIT

Florencia Pérez Matta

Psicóloga Clínica

Pontificia Universidad Católica de Chile

Psicóloga Fundación DEBRA Chile

Consulta particular: Bajadoz 100, oficina 1513

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