DESMITIFICANDO EL "HAY QUE"

Para entender un poco más este título, quiero presentarme y contarles quién soy o, mejor dicho, qué caminos he estado recorriendo y atravesando hasta ahora. Dentro de estos caminos de búsqueda, encuentros y desencuentros, he tomando rutas nuevas, pasajes inesperados, calles en las que me perdí, otras que me llevaron nuevamente a la avenida principal, caminos de tierra, otros embarrados, pero allá voy, una y otra vez, explorando hasta desarmar mis propias creencias, que seguramente no son mías, y reconstruir mi propio rumbo.

Nací en Buenos Aires, tengo 44 años, pero aún, con todos estos (pocos) años, no me canso de comenzar nuevos proyectos, tomar nuevos rumbos y probar cosas que, para la mirada y expectativa ajena, no corresponderían ni a mi edad ni a lo que siempre esperaron de mí.

Me gradué con el título de Diseño de Imagen y Sonido, adorné mi CV con muchos, muchísimos cursos de actualización profesional, seminarios y workshops. Soy (perdón, no soy, me he dedicado a) productora de tv, cine, teatro y fotógrafa, pero estoy en un momento de mucho replanteo (este momentito de replanteo empezó hace como 3 años atrás, o tal vez más!). Hace 2 años que no me dedico full time a mi profesión como lo hacía antes, como cuando vivía estresada. Ahora sólo trabajo cuando en alguna propuesta me reconozco en los hashtags #lovemyjob #siamastutrabajonoesuntrabajo y todas las quotes de este estilo que uno lee en las redes.

Ahora trabajo de un modo distinto. Pongo energía en generar mis propios proyectos, muchos de los cuales se truncan en la idea, otros en el camino, otros a punto de llegar a la meta y cada tanto, alguno cruza la línea de llegada, pero sigo sin dejar de intentar un modo de vida en el que el estrés y el trabajo no sean sinónimos. Hay un dato IMPORTANTISIMO que todavía no les conté y que va a servir para entender aún más el por qué del título de esta nota. Hace 2 años vivo en una isla del Caribe. No saben todo lo que me está enseñando esta experiencia. Y, contrariamente a lo que piensa la gente, no vivo colgada de la palmera. Alguien que tuvo un ritmo de vida de tanta ciudad, universidad, trabajo, cemento, salidas, cursos y HAY QUE, que de repente se encuentre rodeada de agua y gente que fluye como el viento sin expectativas ni ambiciones, a veces es desesperante (para uno mismo y para tu contexto citadino) pero necesario para bajar cambios, controlar egos, renovar metas y hacer cosas distintas.

Tomar distancia de todo lo conocido me dio el tiempo para pensar y reflexionar con respecto a lo que quiero hacer y no lo que HAY QUE hacer para satisfacer a la familia, sociedad, amigos, jefes, etc. dentro de ambientes de tanta presión y un entorno tan acelerado como la ciudad.

En la isla estoy aprendiendo a ser más paciente, a ponerle límites a mi ansiedad de quererlo todo ya. Aquí no es la gente quien impone el ritmo de lo que se hace, sino la naturaleza y, contra eso, no tenemos ningún tipo de poder ni manejo.

En este lugar, tuve la oportunidad de recomenzar desde la base. Ojo, no es tan fácil! Las voces diciendo HAY QUE dentro de la cabeza siguen haciendo eco cada tanto, pero mi gran trabajo es dejar de reconfortar a mi propio ego y a las miradas ajenas. Ahora hago las cosas con más serenidad, le pongo atención a lo que hago, me involucro conmigo, logré ser más flexible y a aceptar aún más todo lo diferente.

Aprendí a vivir sin Seguro Médico trabajar descalza, a disfrutar de la sombra de una palmera cuando el sol arrasa, a contemplar el atardecer, a amar a mi bici que me lleva a todos lados, a tener calor en serio, a llevar una toallita en la mochila para secarme el sudor de la cara y, como consecuencia, no poder estar impecable todo el día como siempre me gustó. Comencé a hacer terapias alternativas: acupuntura, imanes, tomo flores de bach, me metí en un temazcal, voy al quiropráctico, me leen la carta astral, medito, tomo jugos verdes, hago actividad física al aire libre y pedaleo durante horas mirando el mar y no a mi compañero de spinning sudado como lo hice toda la vida J. Cocino muchísimo, pruebo recetas y sabores, disfruto probando cosas nuevas y me animé a hacer pole dance que es una disciplina que amoooooooooo.

En todo este camino, sigo lidiando cada tanto, y cada vez menos, con el HAY QUE (estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, ser súper mega recontra profesional y multitasking, que te contrate una gran empresa, uff agobiante). Vieron que cuando a uno le meten un chip en la cabeza es muy difícil sacárselo, pero creo que con algunas meditaciones más, lo voy a lograr!

MUJER HIT

Natalia Ruskolekier

@natirusko

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