¿DORMIR COMO GUAGUA?

La verdad es que no sé de dónde viene esta frase que algunos dicen, haciendo alusión a que han dormido tan bien o tan profundo que asemejan su sueño como al de una guagua.

Por mi experiencia de madre y también de amigas de muchas, puedo decir que envidiaría bien poco a quien dice “dormir como guagua”. Para mí, eso es sinónimo de muchos despertares, incomodidad, hambre y otras cosas que uno a veces ni sabe qué son.

Se que hay muchos tipos de guaguas, unas que tienen mejor sueño que otras, pero lo común y también normal (porque así lo es, según lo indican pediatras y especialistas) es que todas tienen despertares durante la noche.

La motivación de escribir este artículo es precisamente por aquellas mamás que no duermen, que buscan encontrar una experiencia en común con alguien, que esperan darse cuenta de que sus hijos no son los únicos que no duermen, y que esperan encontrar un consejo o “tip” para no perder la esperanza de que existe la posibilidad de poder dormir un poquito más.

Como mencioné anteriormente, es súper normal que los niños a cierta edad tengan varios despertares durante la noche. Entre 2 o 3 pueden ser las veces que tu hijo puede llorar o quejarse y basta que le pongas el chupete, le des su papa, le hagas un cariñito, para que vuelva a conciliar el sueño por si solo, y la noche continúe tranquila y serena. Ese es el escenario ideal, sin embargo, muchas mamás vivimos otra realidad, aquí un ejemplo (muy resumido) de una noche cualquiera: la guagua toma su leche, la mamá la intenta hacer dormir en su cuna, pero no se duerme, entonces decide tomarla en brazos para que con un par de movimientos la guagua logre dormirse. La guagua se duerme (aunque con mucho más que “un par de movimientos”). La mamá intenta dejarla en la cuna muy cuidadosamente (en etapas para realizar cada movimiento, y así se de cuenta lo menos posible de lo que estás intentado realizar). Su hijo se despierta porque no quiere nada más que los brazos de su mamá, entonces todo lo avanzado simplemente fue perdido, y nuevamente empiezan los paseos por la pieza o casa para lograr conciliar su sueño. Finalmente, después de varios intentos y mucha compañía, la guagua se duerme. Pero basta que pasen un par de horas (idealmente) para que se escuche nuevamente un llanto, si tienes suerte (como algunas sí lo tienen), se logra calmar rápidamente, pero si no, tienes que volver a tomarla y hacerla dormir como si nada de eso hubieras hecho antes. Y así puedes pasar 3, 4, 6 o más veces durante la noche, hasta que ya suena el despertador y con energía (irónicamente) debes comenzar tu nuevo día.

Así es, esa es la realidad de varias, y para qué hablar de aquellas mamás con hijos con cólicos, que no usan chupete, o que dan papa libre demanda, ahí la cosa puede ser más complicada.

Si te sientes identificada con esta escena, debes saber que no eres la única, y cuando estés durante la noche en esto, puedes sentirte acompañada por varias otras mamás que están en las mismas que tú en ese mismo instante.

Ahora debemos pensar, ¿Es normal todo esto? ¿Hasta cuándo debo esperar para que pase? ¿Hay algo que hacer al respecto?

Estas interrogantes sí surgen y es bueno que te las respondas. Más abajo te contaré de mi experiencia, pero antes quiero dejar unas citas del pediatra español Carlos González en su libro “Un regalo para toda la vida”, que pueden ayudarte para saber un poco más.

“Últimamente se han puesto de moda diversos métodos para enseñar a dormir a los niños. Eso es una tontería; todos los niños saben dormir (…) Pero no es un verdadero aprendizaje (es decir algo que te tienen que enseñar), sino un proceso de maduración, lo mismo que el sentarse o el caminar: todos los niños lo harán cuando les llegue el momento sin que los padres hagan nada especial (solo lo de siempre: quererlos y cuidarlos), y ninguna estimulación intensiva o precoz puede conseguir que lo hagan antes o lo hagan mejor” (p.98)

“Uno de los hitos en este proceso de maduración tiene lugar hacia los cuatro meses, cuando los niños empiezan a despertarse con frecuencia por la noche (…) Pero usted ya está avisada: a los dos o tres meses su hijo puede que duerma seis horas seguida tal vez incluso ocho; pero hacia los cuatro o cinco meses probablemente empezará a despertarse varias veces cada noche, más o menos cada hora y media o dos horas. Recuerde es un proceso normal de maduración” (p.98)

“…Tenemos muy pocos datos sobre la evolución natural del sueño normal de los niños (…) Parece que hacia los dos años los niños se despiertan bastante menos, y hacia los tres años suelen dormir de un tirón (…) Hacia los tres años, muchos niños que dormían con sus padres aceptan dormir en otra habitación, siempre y cuando les hagan compañía hasta que se duermen. Hacia los siete años muchos niños pueden quedarse dormidos solos” (p.98)

Estas palabras nos deja este reconocido pediatra y algo nos orientan en lo que es esperable o no en este gran tema del sueño de los niños.

Ahora, les comento de mi experiencia respondiendo un poco a las preguntas que planteé más arriba; ¿Es normal todo esto? ¿Hasta cuándo debo esperar para que pase? ¿Hay algo que hacer al respecto?

Así es, los despertares de una guagua son normales y todo responde a un tema madurativo, pero al mismo tiempo está la necesidad de una madre que necesita dormir. Si bien, siempre uno pone las necesidades de su hijo como primera prioridad, no olvidemos que nosotras también las tenemos, y uno llega a un punto en que el no dormir se convierte en mucho cansancio, desesperación, mal genio y perdida de paciencia, y todo eso no es sano ni para ti ni para tu hijo, quién deberá asumir las consecuencias de una madre agotada y mal genio. Es por eso que hay un punto en que uno debe decidir y tomar cartas en el asunto, porque probablemente además de respetar su naturaleza madurativa, puede que haya algo que no estemos haciendo bien.

Para mí, el impulso que me llevó a ir más allá, fue el verme a mi cansada y desesperada en las noches, pero también ver que mis hijos (si! con los dos pasé esto, a los mismos meses) no dormían nada, no descansaban, no lograban en ningún momento un sueño profundo y reparador, y al otro día los veía agotados e irritables. Todo eso me preocupaba. Además, era consciente de lo importante de tener un buen dormir, sobre todo en los niños, en etapa de crecimiento y consolidación de aprendizajes. Para mi era imposible poder dejarlos con alguien una noche, yo y solo yo era quien podía ayudarlos a conciliar su sueño. Ese fue el comienzo para empezar a informarme y tomar medias. ¿Qué hice? ¿Qué se puede hacer? Aquí les dejo mis datos y consejos.

Primero contarles que existen doctores con especialidad en sueño. Averigüen con sus pediatras y según dónde les conviene ir por su Isapre, vayan y tomen una hora. Para mí, todo lo que escuché del doctor, no era nada nuevo y todo casi obvio, pero es distinto que te lo diga un doctor, además, el solo hecho de ir a la consulta me hace sentir más acompañada, que estoy dando un paso más serio y que no debo dar pie atrás. Les comento también que en algunas clínicas existe un programa de sueño en donde una psicóloga experta en el tema te da una hora para que vayas y aprendas de todo lo relacionado al tema. Puede ser 1 o más sesiones dependiendo de tu realidad, pero te da todo tipo de orientaciones para poder hacer lo mejor posible para tu hijo.

Sigamos…¿Qué es lo que me dijo el doctor? Todo se resumen en esta frase “Higiene del sueño”

  1. Tener una rutina estable: Así es. Esto implica ser súper matea y postergarse también. Pues en el período que estuve estableciendo esta rutina me perdí de mucho evento nocturno, ya que yo debía estar ahí, haciendo la rutina que mi hijo necesitaba, dándole ese orden y seguridad para que todos los días a la misma hora supiera lo que se venía, su hora de dormir. Si tenía algún evento social, lamentablemente no podía ir, porque no podía llevarlo y hacerlo dormir en el coche o en la cama en el lugar que fuera, eso no lo ayudaría en su “progreso”. ¿Cuál es la rutina? Todos los días y a la misma hora darle su comida, bañarlo y a la cama. Nada más que eso. Puedes bañarlo antes de la comida, eso depende de cómo queda él luego de la tina, hay niños que se relajan y quedan listos para la cama y otros que se activan y ahí es mejor bañarlos primero y después comer. La rutina debe ser así, estricta y estable, nada de irse a jugar un rato entremedio. Además, unos minutos antes de comenzar, debes ir bajando revoluciones, hacer un juego más tranquilo e ir bajando la intensidad de las luces.

  2. Mamadera en la noche: Uno de mis conflictos es que yo les doy papa a mis hijos hasta el año aprox. y libre demanda. Eso hacía que durante la noche me pasara dando papa y también de chupete. Es por eso que tuve que dejar la pechuga y darles de mi leche en mamadera. Me costó asumirlo, pero luego lo agradecí.

  3. Acompañarlo desde la cuna: Acostarlo siempre en su cuna. Si bien los regaloneos en la cama de uno son exquisitos, mejor nada de eso (por ahora, después, cuando ya el orden esté establecido, todo lo que quieras). Recuerden que les dije que hay que ser firmes y estrictos. Acostumbrarlos a su cuna y ,al acostarlos ,acompañarlos un ratito hasta que se logre dormir. Yo no comparto la idea de dejarlos llorar, no me gusta y no puedo. Así es que acompañarlos, darles la manito, hacerles cariño, tomarlos nuevamente si veo que comienza el llanto, y así tener paciencia hasta que se duerma.

  4. Melatonina: Así es, se les puede dar melatonina (siempre y cuando tu doctor lo indique) Existe la típica melatonia de farmacia que es más barata, pero también hay una llamada Vigisom 2 mg que es más cara pero mejor. Esta melatonia es de liberación prolongada, es decir se va liberando durante la noche por lo tanto te funciona no solo al principio para inducir el sueño como la otra.

Espero que con todo lo anterior, pueda iluminar a muchas mamás que estén pasando por esta etapa. Pucha que hace bien cuando uno comparte experiencias y también se informa de cosas que no tenía idea que existían y que mucho pueden ayudar.

Mucha suerte. Y recuerden que todo esto es una etapa. Ya llegará el día en que podamos dejar de “dormir como guaguas” y poder soñar con los angelitos.

Cualquier duda o comentario me escriben!

MUJER HIT

Magdalena Izquierdo H.

Educadora de párvulos

Instructora de yoga adultos, niños y adolescentes.

Mindfulness infantil método Eline Snel

Fundadora de GLÜCK juegos+café

Mamá de 2

@niñosfelicesmamasfelices

maneizquierdo@gmail.com