EL PODER DEL NO, Subida Inesperada

El poder del no. ¿Cuántas preguntas podríamos responder con un simple “no”, o no? O ¿cuántas oportunidades podríamos dejar ir con esta potente palabra?

Muchas veces las oportunidades las dejamos ir por miedo, flojera o excusas, prefiriendo usar el comodín del “justo hoy no puedo” cuando en realidad sí podíamos. Por lo que luego nos tratamos de convencer que en realidad necesitábamos un descanso o que ese lugar no era para nosotros por lo que hicimos lo correcto. Sin embargo, también existen otras veces donde a pesar de que la invitación que nos presentaron no nos pareció del todo atractiva, aceptamos por alguna razón y una vez allá agradecemos el hecho de haberla aceptado.

Es por esto qué el próximo panorama que te quiero invitar a realizar sucedió por un invitación inesperada. Era una de esas invitaciones antes de dormir, cuando ya tienes toda tu mañana siguiente organizada para hacer tus quehaceres y deberes, pero te invitan algo completamente distinto a lo que tenías en mente. Es así cuando una amiga, la cual no nos veíamos hace bastante tiempo me invitó un lunes por la noche a ir a andar en bicicleta al cerro San Cristóbal. En un comienzo pensé “cómo me dice tan encima, tengo que hacer mil cosas”, y luego antes de responder lo volví a pensar y acepté rápidamente sin darle otra vuelta más.

Y así fue como fuimos a andar en bicicleta por las calles de Santiago y luego subimos el Cerro San Cristóbal. En un comienzo estaba un poco asustada de subir el cerro en bicicleta porque nunca lo había subido, por lo que no sabía lo que me esperaba. Pero luego comencé a disfrutar del paisaje que se veía y con mi amiga fuimos conversando, por lo que la subida se me hizo bastante amigable.

Es así como llegue a conocer el cerro San Cristóbal y ver la increíble vista desde arriba. Y así también me sucedió con otra invitación al Cerro Manquehue con otras amigas. Creo que muchas veces nos organizamos con mucha precisión, olvidándonos que los momentos más inesperados son aquellos que no olvidamos.

Es así como te quiero invitar a que aceptes las invitaciones o panoramas que se te presenten, porque muchas veces esas experiencias son únicas, ya sea por los lugares a los que irás o por los encuentro con tus queridos. Ojalá puedas ser tú quien organice alguna huida al cerro a despejarse y tú seas quien le des esa sorpresa a algún ser querido con esa invitación inesperada.

Hay muchos cerros para subir en nuestra capital, ya sea en bicicleta como el Cerro San Cristóbal, el Molino y el Durazno. O también aquellos para subir en trekking como Cerro Manquehue, el Carbón, el Plomo, Yerba Loca, Saltos de Apoquindo y el Morro Guayacán. Es importante disfrutarlos, siendo que están disponible para todos aquellos quienes tengan motivación y disposición para tener ese contacto con la naturaleza que nos hace despejarnos de la rutina a la que estamos inmersos dentro de la ciudad y renovarnos cuando estamos un poco agobiados de ella.

Por otra parte, el contacto con la naturaleza nos hace sentir más despiertos y tener presente todos nuestros sentidos, ya que debemos estar muy atentos ante cualquier percance o novedad natural que se nos presente. Mencionando también que subir cerros nos beneficia para la salud, para tener un buen estado físico y es una excelente oportunidad para ir conociendo cada rincón de nuestra ciudad desde otras perspectivas.

COLABORADOR HIT Laura Giuliano

Bloguera

"Si quieres un cambio, comienza hoy"

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lauragiulianocorrea@gmail.com

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