ENTRENAMIENTO DE FUERZA ¿POR QUÉ PRACTICARLO?

Me da la sensación de que existe un “miedo” generalizado, sobre todo por parte de las mujeres al entrenamiento de fuerza. Creyendo que este tipo de entrenamiento va a deformar sus cuerpos, aumentando el tamaño de sus músculos hasta el punto de no poder volver a entrar en los pantalones de siempre. Por eso, la mayoría de mujeres que en algún momento deciden empezar a entrenar para mejorar su composición corporal, dejan de lado el entrenamiento de esta cualidad y se centran en lo “aeróbico”. El principal problema está en la falta de información. Es por eso que en este post voy a intentar aclarar algunos puntos básicos que les pueden servir.

Un nivel mínimo de fuerza es imprescindible para todos los movimientos de la vida diaria y del deporte. Tales como andar, correr, saltar, lanzar, etc. Y es fundamental tener, al menos, este nivel mínimo de fuerza. De hecho hace ya años que muchos autores defienden la supremacía de esta cualidad sobre el resto, situándola como la cualidad principal de la que resultan las demás.

Importancia relativa de la fuerza respecto a otras cualidades (Tous, j. 2003).

Explico esto para que se entienda que no existe un único “tipo” de fuerza, ni una única manera de entrenar la fuerza. Y por tanto los resultados son distintos.

Ahora voy a describir algunos de los beneficios del entrenamiento de fuerza. Empezaré de forma general. En primer lugar, quiero explicar que existen diferentes mecanismos por los que se mejora la fuerza: estructurales (tipo de fibra, hipertrofia, etc.), nerviosos (reclutamiento músculos, impulsos nerviosos, etc.) y hormonales. Por tanto, teniendo en cuenta que mediante estos mecanismos desarrollamos la fuerza, podemos deducir que la mejora de la fuerza incide sobre estos mecanismos.

Estos son algunos de los beneficios específicos que conlleva el entrenamiento de fuerza.

  1. 1. Aumentamos la capacidad del músculo de generar fuerza, lo que nos hace más eficientes. Tanto en la vida diaria como en el ámbito deportivo. Por ejemplo, si te gusta el running, entrenar fuerza te ayudará a sacar más rendimiento, mejorando tus marcas.

  2. 2. Se mejora notablemente la composición corporal. Es decir, se aumenta el porcentaje de músculo y se disminuye el de grasa. El hecho de que nuestros músculos sean de mayor tamaño hace que quememos más calorías en reposo. Estudios realizados por Wayne Westcott, PhD, del South Shore YMCA en Quincy, Massachusetts, demostraron que una mujer con un nivel de fuerza medio (que realiza entrenamiento de fuerza de dos a tres veces por semana durante dos meses) tendrá casi 1 kg más de músculo y aproximadamente 1,5 kg menos de grasa.

  3. 3. Se activa la corteza prefrontal izquierda del cerebro. Este lado de la corteza prefrontal del cerebro se asocia a actitudes positivas y de entusiasmo. Al igual que los músculos, si entrenamos esta área del cerebro nos será más fácil afrontar la vida de manera más positiva, estaremos más relajados y seremos más capaces de solucionar los problemas que se nos presenten.

  4. 4. Se mejora la postura y se disminuye el riesgo de padecer dolor en las articulaciones y huesos. El hecho de tener unos músculos más fuertes, protege las articulaciones y nos ayuda a mantener mejor la postura. Además, el entrenamiento de fuerza mejora la resistencia de los tejidos conectivos (tendones y ligamentos) aumentando la estabilidad de las articulaciones. Hay estudios que demuestran que el aumento de fuerza en los músculos de la región lumbar alivia o elimina el dolor en la parte baja de la espalda con un éxito del 80%.

  5. 5. Mejora tu salud cardiovascular, respiratoria y reduce el riesgo de sufrir enfermedades degenerativas a largo plazo, tanto a nivel cerebral como estructural. Ya que previene enfermedades como el Alzheimer o la osteoporosis.

  6. 6. Se activa el sistema endocrino. Con el entrenamiento de fuerza comenzamos a segregar hormonas que favorecen distintas acciones. Lo fundamental es que la activación de éstas hormonas ayuda a utilizar las reservas de grasa y a metabolizar mejor los hidratos de carbono.

En resumen, NO hay que tenerle miedo al entrenamiento de fuerza. A nivel genérico se tiene un concepto erróneo sobre éste, pero la realidad es que hay distintos tipos de entrenamiento de fuerza y que cada persona responde de manera distinta a los estímulos de entrenamiento. Podemos decir que el entrenamiento de la fuerza es fundamental a nivel de salud y que además puede ayudarnos a conseguir los objetivos estéticos que nos hemos marcado.

COLABORADOR HIT

Nicolas Pickering

NRSport

nicolas_pickering@hotmail.com