ESTIMULACIÓN TEMPRANA V/S APRENDIZAJES APURADOS

En muchas ocasiones me ha tocado escuchar distintos estilos y opiniones de mamás… Algunas conscientes de la importancia de la estimulación temprana para el desarrollo de sus hijos, otras con el discurso de que “para qué tanta cosa si tarde o temprano lo aprenderán igual”, y otras más preocupadas, excesivamente, en potenciar cada habilidad en sus hijos, inscribiéndolos en cada taller o actividad, olvidando que el juego libre también es fundamental, y el compartir juntos como madre e hijo es clave.

En este momento, para mí es fundamental aclarar el concepto de estimulación temprana y diferenciarlo con el concepto de aprendizajes tempranos o apurados. ¿Qué queremos? Queremos por sobre todo niños felices, seguros y con autoestima, que desarrollen sus talentos y disfruten de la vida poniendo en práctica todas sus habilidades.

La estimulación temprana es eso, es una oportunidad en donde se le proporciona al niño todas las condiciones necesarias para que él, por sí mismo, pueda conocer el mundo, explorarlo y así conocer sus propias capacidades y con ello desarrollar sus habilidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales.

Distintos estudios en neurociencia reafirman que los primeros 6 años de vida son importantísimos en el desarrollo del cerebro, pues es en esta etapa en donde se realizan la mayor cantidad de conexiones neuronales (sinapsis). El niño que crece en un entorno estimulante podrá conocer y poner en práctica sus habilidades y desde su propia motivación e interés podrá generar aprendizajes significativos.

Según esto, la estimulación temprana en los niños es muy importante. Ofrecerles distintos escenarios y oportunidades, es esencial para que pueda ir aprendiendo y creciendo en sus capacidades. Pero, ¿qué pasa cuando todo esto los confundimos con aprendizajes tempranos y esto se convierte exclusivamente en nuestro foco?

Hay mamás que desde el desconocimiento, miedos o ansiedad, buscan la sobre estimulación del niño y sin quererlo solo transmiten ansiedad e inseguridad en ellos, creando inconscientemente la idea de que deben cumplir las expectativas de sus padres. Muchas madres se comparan “mi hijo aprendió a gatear a los 6 meses. El mío a los 11” “el mío ya en pre kínder leía. El mío en primero básico”, solo se angustian y olvidan algo tan básico e importante como que todos los niños son diferentes y cada uno de ellos presenta distintos niveles de desarrollo. Hay mamás que hacen crecer a sus niños antes de tiempo y creen que la estimulación temprana es sinónimo de acelerar los procesos de los niños.

Por otro lado, están las mamás que, como mencioné en un principio, descansan en la frase de que “algún día lo aprenderán” y no aprovechan la gran oportunidad de los beneficios de la estimulación temprana. Por ejemplo, sabemos que no hay nada más exquisito que escuchar hablar a un niño “mal”, cuando pronuncia erróneamente las palabras, cambian los sonidos, y clásico que las mamás derretidas por esta “simpática” gracia solo lo celebran y nada contribuyen para mejorarlo, incluso la repiten y la incorporan dentro de su vocabulario... Nadie habla de corregir todo el día al niño, pero sí de mostrarle de forma amorosa y sin ser evidentes en la corrección, cómo suena correctamente la palabra. Así poco a poco contribuimos a que el desarrollo lingüístico del niño sea positivo y el día de mañana podamos evitar visitas al fonoaudiólogo o las burlas de sus compañeros cuando lo escuchen hablar “mal” o no le entiendan.

Lo importante de todo esto es que el adulto sea un aporte y que sepa respetar la individualidad del niño, sus tiempos, intereses y limitaciones. Apoyarlo y acompañarlo en este proceso de aprendizaje. Presentarle el mundo, jugar con ellos, disfrutar de las cosas simples, mostrarles la variedad, los diferentes recursos, y todo esto desde la calma, el amor y la confianza. Cuando los niños se dan cuenta de que confías en ellos ocurren cosas inesperadas y el aprendizaje solo fluye.

El juego es el motor del aprendizaje de los niños. Jugar es estimular tempranamente a tu hijo y el modelo que ellos observan en ti también es muy importante, como dice esta famosa frase “No te preocupes porque tus hijos no escuchen, ellos observan todo el tiempo” (Madre Teresa de Calcuta). Eres su modelo y de ti y de lo que les ofrezcas, aprenderán.

Acá algunas sugerencias…

- Estimulación temprana no tiene nada que ver con tener elementos sofisticados o de última tecnología. Aprovecha los propios recursos, sobre todo los materiales de desecho (y así aprovechas de reciclar!)

- Pon atención en los intereses de tus hijos y en sus comentarios. A partir de lo que a él le llama la atención, puedes sacar mucho provecho!...Si vas caminando por la calle y ves cómo le llama la atención el viento, háblale de él, de las estaciones, de las hojas que caen y muéstrale todo esto a través del arte, la música, el movimiento. Ponlo en palabras, conversa con tu hijo sobre el mundo que lo rodea (que para él es maravillosamente nuevo!)

COLABORADOR HIT

Magdalena Izquierdo

Educadora de párvulos

Instructora de yoga adultos, niños y adolescentes

Fundadora de GLÜCK juegos+café

maneizquierdo@gmail.com

@ninosfelicesmamasfelices