¿FATIGA MENTAL? CÓMO AFECTA Y CÓMO COMBATIRLA

​La fatiga mental es un estado psico-biológico causado por períodos prolongados de actividad cognitiva demandante. Y es algo muy común entre las personas hoy en día. La mayoría tenemos carga laboral, física, emocional y muchos trámites burocráticos. La suma de todo lo que implican estos “quehaceres” mantiene en funcionamiento constante acciones cognitivas, lo que pone en jaque a nuestro sistema nervioso.

¿En qué nos afecta específicamente la fatiga mental? Llevado al ámbito del entrenamiento reduce la motivación y el rendimiento, sobre todo en ejercicios de larga duración. Parece que ésta disminución de rendimiento se produce por una mayor percepción de esfuerzo. Es decir, la fatiga mental hace que nuestra percepción de esfuerzo sea mayor. Y una intensidad de ejercicio que en otro momento nos parecería adecuada ahora no nos lo parece. Este aumento de la percepción de esfuerzo es aplicable a otros ámbitos. Por eso, cuando estamos mentalmente fatigados todo se nos hace más cuesta arriba. Además de aumentar nuestra percepción de esfuerzo, disminuye los niveles de concentración y dificulta la toma de decisiones.

Una vez que tenemos claro qué nos produce es realmente práctico sabe cómo combatirla. Una forma sencilla y rápida para cuando no queda otra opción es el café. Según un estudio de Rafael Azevedo et al. el consumo de 5 mg/kg de peso (aproximadamente dos tazas grandes para una persona de 70 kg) retrasa el momento en que la percepción de fatiga empieza a causar detrimento del rendimiento. Esto no significa que el café sea la solución definitiva. Inflarnos a café y solapar un día con otro de modo prolongado puede provocar un daño aún mayor que estar mentalmente fatigado. Por lo tanto, NO ABUSES de ésta “solución temporal” y escucha a tu cuerpo.

Otra forma de evitar la fatiga mental es establecer tiempos. Es cierto que tus jornadas de trabajo suelen ser muy largas. Y al llegar a casa tienes la responsabilidad de unos hijos, una casa, etc. Pero llegan momentos en que de pronto todas estas obligaciones pueden convertirse en una gran montaña y producir bloqueo. Por eso, es esencial que establezcas tiempos: tiempos de obligaciones y tiempos para ti misma. Dedicar una o dos horas al día para hacer cosas que te gusten, te relajen y te permitan pensar en tus cosas es súper importante. Por ejemplo, puedes usar tu sesión de entrenamiento diaria no sólo como una manera de estar bien físicamente, si no como un tiempo para ti, para despejarte y cargarte de energía; otras cosas muy apetecibles pueden ser un baño caliente, leer o simplemente relajarte y pensar en tus cosas.

La última solución de la que vamos a hablar y no por ello menos importante, es una buena alimentación. Nuestro cerebro y nuestro organismo necesita una gran cantidad de energía, nutrientes, vitaminas y minerales para funcionar correctamente durante todo el día. Por ello, es fundamental que prestes atención a lo que comes. No vale la excusa de “no tengo tiempo” porque a la larga te va a hacer menos eficiente y va a ir en detrimento de tu salud. Incorpora en tu dieta frutas, verduras, cereales (ricos en vitaminas del complejo b que favorecen el metabolismo de hidratos de carbono, grasas y proteínas proporcionándote energía) y alimentos ricos en omega 3 y 6 (que van a ayudar al funcionamiento adecuado del cerebro). Otro aspecto que debes tener muy en cuenta es la hidratación. Mantenerte bien hidratada va a ayudar a que mantengas la concentración y va a retrasar la aparición del cansancio.

HIT

Nicolás Pickering

NRSport

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