¡SON TAN LINDAS, QUE DA PENA COMÉRSELAS!

Hola a todas!

Qué rico es poder compartir por esta plataforma lo que son estas bellas galletas decoradas.

Tengo muchas clientas y seguidoras de @glase_galletasdecoradas que siempre tienen toda la intención del mundo de venir a uno de mis talleres, pero por a por z no han podido y por esas cosas mágicas de la vida, como casi todo lo que rodea a mis galletitas, las chicas de @hitblog me invitaron a escribir en esta página web súper mega entretenida y buscar aportarles datitos e ideas desde la sección CREA.

Comencemos por el principio (parece obvio, pero a veces nos olvidamos de las cosas más básicas), me presento:

Mi nombre es Claudia y hace poco menos de dos años que entre otras cosas, soy la creadora y “mente siniestra” en Glasé Galletas Decoradas, pero por esas cosas raras de la vida y por extraño que suene, no tengo nada que ver con las galletas decoradas ¡Chan! Si, así como leen, formalmente no tengo nada que ver con ellas porque no estudié algo relacionado con repostería, con cocina ni con arte, sin embargo, mis amadas galletas reúnen y tienen un poco de todo eso y un poco más ¿no encuentran? Al menos yo sí y quizás por eso es que las amo tanto y siento que cada una es como si saliera de mi corazón.

Aunque parezca un poco raro, mi formación y experiencia profesional viene de otra área; estudié Relaciones Públicas, hice un MBA y alguna que otra cosita por ahí que fue sirviendo para mi vida como ejecutiva del mundo corporativo en los casi 16 años que pertenecí a él (qué atroz cómo pasa el tiempo y lo rápido que se va sin darte cuenta cuando eres parte del sistema); de casualidad, si es que existe, a mediados del 2015 llegué a este maravilloso mundo lleno de dulzura y creatividad, pero sigo sin tener claro si yo llegué a las galletas o las galletas llegaron a mí.

Todo comenzó como algo para distraerme y olvidarme por un rato del dolor que estaba atravesando en ese período. Tratando de resumir, cosa que me cuesta bastante y para no darles la lata completa, les diré que menos de un año me quedé sin trabajo, sin futuro marido, sin papá y casi sin casa, enfrentando un escenario difícil y complejo luego haber tenido casi todo lo que para mí, y hasta ese entonces, era lo más importante; pero se han dado cuenta que cuando uno no toma ciertas decisiones, la vida las toma por uno? Y qué bueno que así sea porque de otra forma hay cosas que no pasarían. El asunto es que una querida amiga que vive en US me mandó literalmente a pintar monos, pero en galletas jejeje y así fui al primer y único “estudio formal” que hice de este tema (de formal no tenía nada, pero definitivamente cambió mi historia) y a poco andar entre la tristeza, mi locura y demáses, comencé a soltar la mano decorando galletas, practicando casi compulsivamente, buscando y descubriendo distintas maneras de llegar a ciertos efectos, formas, combinaciones y diseños, de verdad impensados para mi hasta ese momento, habiéndome considerado siempre una mujer nula con las manualidades y cero creativa, algo limitada por mi cabeza numérica y demasiado analítica. De esta manera, lo que comenzó como una distracción se transformó en una maravillosa terapia que me sacaba de la tristeza, luego en un hermoso hobbie que llenaba mis días y de ahí, de manera muy autodidacta, en lo que es hoy como una de mis grandes pasiones; el resto y lo que viene, quién sabe?!

Dicho todo lo anterior y realizada la presentación de rigor (pongámonos serias), pasemos a lo que nos convoca: ¡las galletas decoradas!

En este espacio maravilloso, intentaré mostrarles de una forma simple y entretenida, cómo hacer y decorar las galletas más lindas que van a salir de sus manos y también de sus corazones. Estoy segura que más de alguna se va a sorprender con los resultados que van lograr con todo lo que les iré contando.

Por ahora y como punto de partida, les dejo la receta de mis galletas para que vayan haciendo sus pequeños lienzos en trocitos de deliciosa y crujiente masa, donde irán plasmando luego toda su creatividad.

Necesitamos:

· 250 grs. de mantequilla con sal, a temperatura ambiente

· 200 grs. de azúcar granulada

· 1 huevo (idealmente L o XL)

· 15 ml. de esencia de vainilla

· 480 grs. de harina sin polvos de hornear (cernida)

Ojo que esta es la receta que a mí me funciona, la que yo aprendí y con algunos pequeños ajustes de gusto personal, pero si ustedes tienen otra, les gusta y les funciona, está perfecto, lo importante es que tengamos galletas ricas, lisas y perfectamente horneadas ;).

Ahora veamos la preparación…

Vamos a comenzar por batir la mantequilla que está a temperatura ambiente hasta dejarla con una consistencia cremosa, pero no demasiado porque no queremos exceso de aire en la mezcla, así es que la batiremos lo justo y necesario.

Luego vamos a agregar el azúcar granulada de una sola vez (que alivio no tener que hacerlo en forma de nieve, de lluvia y de no sé cuántos fenómenos climáticos más que se usan en la cocina para decir que hay que agregar algún ingrediente de a poco ;p). Mezclamos bien y agregamos el huevo entero, dejamos que se mezcle bien y agregamos la esencia.

Cuando todo está perfectamente integrado, dejamos de usar la máquina (batidora manual o stand mixer, las dos sirven y funcionan de maravilla) y agregamos la harina cernida. Les recomiendo hacerlo en dos tandas para integrar los ingredientes con mayor facilidad. Ojo aquí que la masa de las galletas no se amasa, solo se juntan los ingredientes.

Hecho lo anterior, vamos a formar una bolita y la vamos a envolver en papel plástico para llevarla al refrigerador (no al freezer), por unos 20 a 30 minutos máximo. No queremos que se endurezca demasiado, sólo es para que se enfríe y nos permita trabajar sin que se pegue en las manos ni en el mesón de trabajo.

Pasado el tiempo de frio, vamos a sacar la masa y las vamos a estirar entre dos láminas de papel mantequilla o papel plástico (ambos funcionan muy bien, así es que es cosa de gusto personal) y vamos a buscar la forma de dejarla lo más pareja y lisa posible; en estas condiciones, ósea estirada y lisa, se va al frío nuevamente, pero ahora por 4 horas al menos…ya se, sé que es bastante tiempo, pero es clave para obtener buenos resultados y una poderosa herramienta para entrenar la paciencia.

Una vez que hayan pasado las 4 horas, ponemos a calentar el horno a 220 grados mientras que cortamos las galletas con la forma que queramos y las ponemos directo en la lata del horno y las llevamos a fuego medio o 180 grados por 12-14 minutos. Cada horno es un mundo y las galletitas requieren cuidado, así es que si no conocen bien su horno todavía esta es una buena oportunidad para hacerlo.

¿Cómo sabemos que las galletas están listas? Les prometo que además del tiempo y el relojito que pongan, el aroma les va a avisar o también el timbre que van a tocar los vecinos para pedirles galletas con ese olor delicioso que va a salir de sus casas. Las galletas estarán listas cuando el borde esté perfectamente dorado ;)

Una vez salidas del horno dejamos que se enfríen idealmente sobre una rejilla y ahora viene el entrenamiento de paciencia número 2: tenemos que esperar por lo menos 8 horas antes de comenzar a decorar :o así es que les sugiero dejarlas horneadas y decorar al día siguiente.

Hasta aquí tienen con qué entretenerse y practicar la masa mientras entrenan la paciencia hasta el próximo post donde les hablaré del #glasé y las diferentes consistencias que necesitamos para comenzar a decorar galletas.

Si tienen dudas o consultas las pueden dejarlas acá o escribirnos a contacto@glasegalletas.cl y les respondo apenas pueda y no esté con las manos en la masa ¡Nos vemos!

MUJER HIT

Claudia Osorio

contacto@glasegalletas.cl

@glase_galletasdecoradas

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