HORARIOS EN LA ALIMENTACIÓN, ¿INFLUYE A QUÉ HORA COMO?

"Desayuno si alcanzo", "no voy a almorzar, total en la noche como un buen plato", "mejor no picoteo entre comidas, porque voy a engordar". ¿Suena familiar? ¿Lo hemos dicho/hecho? Seguro más de alguna vez.

En mi camino a llevar una vida más saludable, me he encontrado con verdades, mitos y certezas (digo certezas, porque las he aplicado y he visto resultados). La alimentación es la pesadilla de muchas mujeres, y aun cuando crees estar llevando una dieta perfecta, lees, escuchas, te cuentan algo y el mundo se pone al revés nuevamente. Hago un llamado a la calma y a poner atención, porque la solución no está en matarse de hambre, sino que darle al cuerpo lo que necesita a la hora que lo necesita. Si, qué comer y en qué momento nos permitirá mantener un peso adecuado y si a eso le sumamos ejercicio, bueno...a preparar el bikini, porque el verano será sin polera.

No es un invento mío, fisiólogos y nutriólogos han descubierto que el cuerpo metaboliza los alimentos de manera distinta a diferentes horas. De esta manera, lo que tomemos de desayuno y lo que comamos en la noche será un trabajo distinto para nuestro sistema digestivo.

Seguro más de alguna habrá escuchado el dicho "desayuna como reina, almuerza como princesa y cena como mendiga". Y de eso se trata.

Desayuno

Partir el día con un buen desayuno es esencial, ya que con esto rompemos el ayuno de la noche y "echamos a andar" el metabolismo. De ahí a que muchos lo consideren como la comida más importante del día, que en lo posible debiese considerar algo de fibra, lácteos y proteína. Si somos tentadas por lo dulce, tratar de incorporar acá ese antojo (no se trata de bajarse un tarro de nutella) ya que de esta manera nuestro organismo podrá administrar esta energía durante el día y el cuerpo procesará mejor la glucosa a esta hora.

Horario ideal: 1 hora aprox. después de despertarnos, entre 7 y 9 de la mañana.

Almuerzo

Es importante internalizar el hecho que a medida que pasan las horas en el día, nuestro metabolismo trabaja más lento, por lo que no es recomendable aplazar el almuerzo y peor aún, saltárselo para juntarlo con la comida en la noche. Con esto, lo único que conseguiremos es estresar más todavía al organismo e interrumpir procesos normales del cuerpo. Considerando que en el almuerzo se ingieren casi la mitad de las calorías que debiésemos consumir diariamente, es vital que respetemos y establezcamos un horario fijo para almorzar. De esta manera, construiremos un hábito y no se generarán ansiedades y vacíos que luego nos hacen casi inevitable caer en la tentación de comer algo rico en calorías y poco saludable para nuestra dieta. Idealmente (hay que tener en cuenta la experiencia y ejercicio que realizan) lo mejor es una porción de proteína, acompañado de ensaladas y carbohidratos ricos en fibra tales como arroz o pasta integral, quínoa o un buen plato de legumbres.

Horario ideal: no más allá de las 15 hrs.

Comida o cena

Hay quienes prefieren y han construido un hábito de no comer en la noche. Creo que eso está bien para quién le funcione, pero a mí no me ha dado resultado. Soy de las que cuando era niña, en la noche nos sentábamos en familia a comer para compartir un rato todos juntos. No como platos tan grandes, porque luego no duermo bien y es que como comentaba anteriormente, nuestro metabolismo a esta hora comienza a prepararse para descansar y no procesa los alimentos como lo hace temprano en la mañana. Se aconseja ingerir cosas con bajo índice glicémico como verduras y fibras, algo que se digiera fácilmente. Si comemos algo muy graso, aceitoso o pesado, el cuerpo no podrá metabolizar todo antes de dormir y se puede producir un aumento de peso. Horario ideal: acá la recomendación es comer lo último dos horas antes de irse a dormir, para no perjudicar el sueño, ya que no solo entramos en un estado de inconsciencia, sino que nuestros órganos también “duermen” y entran a una fase regenerativa, que si se ve interrumpida por el trabajo digestivo, el sueño no será 100% reponedor.

¿Y los snacks? ¿Sí o no?

Si eres de las que solo necesitan esas tres comidas para funcionar bien, me declaro eternamente envidiosa. Yo sufro de metabolismo lento (no me hincho, pero tengo digestión de tortuga) y me da mucha hambre entre comidas. Es importante entender que pasar hambre no es bueno, porque nuestro cuerpo es un ejército que cuando siente hambre, prende sus alertas y envía señales a nuestro organismo de retener grasa (sí, loco, pero es verdad), porque no sabe cuándo nos apiadaremos de nosotras mismas y recibiremos nuevamente alimento. Es por eso que es una buena práctica tomar pequeños snacks saludables a media mañana y media tarde para mantener a nuestro metabolismo trabajando. Las alternativas son miles, busca uno que sea saludable y te llene de energía para ser imparable.

Que la comida no sea una tortura. Crea hábitos y no te llevarás sorpresas en la balanza. No te olvides de complementar tu dieta con ejercicio regular y mantenerte hidratada, será tu mejor estrategia para conseguir un cuerpo sano.

COLABORADOR HIT

Alejandra Krebs

@fit.fiu

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