INTEMPERIE Y EXPERIENCIAS SENSORIALES

La arquitectura es muy sensible a los sentidos, y para qué decir los arquitectos. Hoy voy a ahondar en algo muy subjetivo, pero quizás algunos de ustedes sientan lo mismo.

Hace un tiempo descubrí que tengo un conflicto existencial entre la sensación que me genera la observación y conocimiento de la astronomía versus la naturaleza terrestre. En ambos me siento pequeña en algo grande, pero de manera muy distinta. La primera, me da un vértigo que me hace sentir un ser insignificante a la deriva en la inmensidad, e incluso afecta mi autoestima. La segunda, en cambio, no sé si por la escala, porque he podido explorarla más o por un simple instinto terrícola, me da una contención infinita e indescriptible. Me siento protegida por las otras vidas y sensaciones asociadas a la tierra, agua, aire y sol. Conceptualmente suena bastante contradictorio, pero creo que explica mi fascinación por nuestra bendita intemperie.

La arquitectura se centra en el diseño de refugios para la vida, pero, personalmente, detesto los espacios herméticos. Los patios, ventanas, maceteros y acuarios traen fragmentos de naturaleza a los espacios interiores y logran evocar el exterior, sin embargo, su escala no permite la exploración. Para mi gusto, los resultados más satisfactorios se obtienen llevando al límite la cantidad de protecciones climáticas cómo pisos, muros y cubiertas, de manera de potenciar lo más posible la experimentación sensorial y usar las clemencias del tiempo en nuestro favor. Porque, cuando hablamos de protecciones, otra barrera importante es el vestuario y calzado, que generan un bloqueo portátil, anterior a la arquitectura.

Algunas sensaciones asociadas a cada sentido:

VISTA:

-Variaciones lumínicas y el desplazamiento de las sombras a lo largo del día.

-Formas sinuosas y matices de colores.

TACTO:

-Texturas y temperaturas del pasto, arena, agua o madera.

OIDO:

-Sonido del viento, la lluvia, insectos y animales.

OLFATO:

-Olor a bosque, mar y tierra mojada.

Los invito a abrazar la precariedad, en el buen sentido, con estilo y high-tech. Ojalá podamos proyectar pronto más salas de reuniones bajo sombras vegetales, azoteas con sombreros en lugar de grandes quitasoles que tapan el cielo, duchas y tinas exteriores, museos a cielo abierto y cines bajo las estrellas y, sin duda desarrollar más el glamping y la tiny house. Y, por qué no, integrar el sentido del gusto a través de nuevas plataformas para la gastronomía, como restaurantes para entrar descalzos, bares con reposeras y hamacas, y bruncherías en pijama. E incluso, tal vez, potenciar la arquitectura enterrada, sumergida o suspendida en el aire.

MUJER HIT

Teresita Campino Ariztía

Arquitecta

+56 9 94088968

LEON / CAMPINO ARQUITECTURA

@titacampino

@leoncampinoarq

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