INTRODUCIR NUEVOS ALIMENTOS ¿CÓMO SABER SI MI GUAGUA ESTÁ LISTA?

En nutrición infantil, la alimentación complementaria es la introducción de cualquier alimento distinto a la leche. Las recomendaciones nacionales e internacionales coinciden en que no hay que hacerlo antes de los 4 meses ni después de los 6 meses de vida.

La introducción de estos alimentos debe coincidir con el desarrollo morfofuncional del niño: debe ser capaz de sentarse y sostener su cabeza y cuello, haber perdido el reflejo de extrusión, presentar movimientos verticales de la boca, entre otros. Es por esto que hay niños que están listos antes que otros.

Cada grupo de alimentos cumple una función determinada, por lo que es importante incluir de todo: cereales, carnes, grasas, frutas y verduras. La consistencia debe ser adecuada a la edad y al desarrollo del niño y debe favorecer un crecimiento óptimo.

El desarrollo de hábitos de alimentación saludable debe empezar en esta etapa. Hoy día, la obesidad infantil es la nueva epidemia y la forma de combatirlo es enseñando buenos hábitos alimentarios desde los inicios de la vida. Es normal que los niños rechacen las verduras verdes porque son más amargas, pero eso no significa que no le gustan. Estudios sugieren que se debe intentar hasta 15 veces ofreciendo un alimento para recién decir que no le gusta. Por eso, no se deben dar comidas de reemplazo. Además, los niños prefieren, por naturaleza, las cosas dulces y el gusto por el azúcar es adquirido. Es por eso que no se recomienda dar azúcar ni alimentos que la contengan hasta al menos los 2 años de edad.

La alimentación no es solo el hecho de comer, sino que implica un ambiente y un contexto. Para crear hábitos saludables y lograr que el niño coma variado, el proceso de alimentación debe ser algo relajado para él y sin tensiones. Es por eso que se recomienda no presionar ni forzar a los niños a comer un alimento en particular, así como tampoco obligarlo a quedarse sentado hasta que se coma todo. En este contexto surge el método del Baby Lead Weaning, muy popular en Europa y Australia. Este propone entregar a los niños los alimentos enteros (en lugar de papillas) y que ellos sean los que seleccionan lo que quieren comer y en qué cantidad. Es un método que aún está en estudio, pero ha mostrado buenos resultados en el desarrollo de los niños y en la reducción del riesgo de presentar obesidad en los próximos años.

¿Cómo saber si usar el método tradicional de las papillas o el Baby Lead Weaning? Esto depende de cada niño y de cada familia, de sus necesidades y de cómo es el ambiente en torno a la alimentación. Lo que importa es que el niño se desarrolle de forma adecuada, tanto en su crecimiento como en su adquisición de hábitos alimentarios.

Nunca se debe olvidar que la alimentación tiene diversas funciones y no es exclusivamente para nutrir. También contribuye al desarrollo morfofuncional, social y motor de los niños. La alimentación durante los primeros 2 años es fundamental, porque se relaciona con la salud, hábitos y estado nutricional futuro de las personas.

MUJER HIT

Pilar Montes U.

Nutricionista PUC

@pilarmontesnutricion

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