UN GRAN TEMA EN LAS FAMILIAS: LA TELEVISIÓN Y LAS PANTALLAS EN GENERAL

La presencia de la televisión en las casas, iPad, computadores y celulares, se convierte en un tema para aquellos padres que se encuentran en plena etapa de crianza.

He escuchado a varias mamás que prácticamente tienen una “guerra” con sus parejas o cuidadoras de sus niños, debido a que ellas, seguras de no querer exponer a sus hijos a las pantallas, se encuentran muchas veces con la escena de su hijo hipnotizado y silencioso frente a los destellos de luz y sonido.

Es común ver que algunos padres o madres recurren a las pantallas para poder tener un minuto de calma, poder terminar una tarea pendiente o simplemente para poder descansar. Lo mismo ocurre con las asesoras del hogar, que para que “les cunda” el hacer aseo y cocinar, utilizan los programas infantiles para mantener a los niños atentos y entretenidos.

De acuerdo a esta escena, probablemente se preguntarán ¿Y cuál es el problema de todo esto? Si el niño se queda tranquilo, se ve que lo pasa bien y está contento, qué de malo hay? Yo les digo que suficiente! Hasta los dos años de edad, cualquier especialista en salud y desarrollo (pediatras, neurólogos, entre otros) te comentará que los niños no debieran exponerse a pantallas.

Las razones son varias y a mi gusto súper claras como para seguir cuestionándoselo…

El cerebro de un niño menor de dos años está en pleno desarrollo y aún no es capaz de diferenciar o darle significado a ese conjunto de escenas e imágenes que ve en los programas y videos. Recién a los 18 meses de vida, su cerebro adquiere un nivel de desarrollo capaz de entender lo que ve y diferenciarlo del mundo real. Un niño tan pequeño no es capaz de “digerir” por si solo la cantidad de contenidos y estímulos que se le presentan.

Al estar su cerebro en pleno desarrollo, la exposición temprana a tecnologías produce cambios neurobiológicos en los niños y afecta directamente en su desarrollo. Pues claramente su nivel de desarrollo lingüístico se ve afectado; un niño en su vida cotidiana, escuchando conversaciones de adultos y otros niños, retiene y adquiere un mayor número de palabras lo cual permite ampliar notoriamente su vocabulario. También, conversa e interactúa, poniendo en práctica su pronunciación y habla. Asimismo, estar sentado frente a la televisión afecta en el desarrollo de su memoria y atención-concentración, pues si bien están “hipnotizados”, cualquiera diría que es impresionante su capacidad de atender, pero no es así! Los videos están hechos para captar la atención de los niños, y para ellos no implica ningún desafío ni entrenamiento cerebral el mantenerse atento a lo que ven, basta con una imagen llena de movimientos, luces y sonidos para dejarlos sentados sin pestañar. La exposición a pantallas no aportan en nada en el aprendizaje de un niño menor, solo entrega un beneficio, no para él si no para el adulto que lo cuida porque logra hacer más cosas de lo que podría hacer sin ellas. Pero es necesario considerar las consecuencias, que son importantísimas, las ya mencionadas y también aquellas que pueden convertirse en trastornos del sueño, irritabilidad, falta de habilidades sociales, poca creatividad.

Un niño de dos años debiera estar jugando! Compartiendo, interactuando, explorando, tocando, desordenando, ensuciándose, bailando, cantando y creando! El problema no está solamente en lo que los niños hacen mientras ven TV, si no en lo que no hacen!

Sin embargo, esto es así hasta los 24 meses de vida, porque luego la cosa cambia… A partir de los dos años, el cerebro del niño ya está más desarrollado, y al estar más preparado, puede incorporar nuevos momentos en su rutina, como por ejemplo el ver un programa educativo de televisión.

Si bien, anteriormente he planteado los “no beneficios” de la exposición temprana a las tecnologías, creo importante no taparse los ojos ante la realidad en que vivimos. Es necesario entender que la tecnología es un recurso que tenemos padres y educadores para promover habilidades y desarrollar conocimiento en los niños. La tecnología no es nuestro enemigo. Es la realidad del mundo de hoy y no podemos obsesionarnos con esconderla de todos los rincones de nuestra casa y de nuestras vidas. Sería taparse los ojos, sería una guerra con el mundo y con todas las personas que nos rodean, sería una lucha agotadora y que probablemente nunca ganaríamos…Pero entonces, ¿Qué debemos hacer para una sana exposición y sacar provecho de sus beneficios?

Te guste o no que tu hijo vea videos y programas infantiles, o deporte con su padre, debes asumir que es una realidad en el mundo que vivimos. Ante esto solo es necesario anticiparse y tomar algunas medidas para educar a tu hijo en esto, porque sí! debes educarlo, enseñarle a usar estos recursos, mostrarle sus beneficios pero también sus efectos negativos. Poner reglas claras sobre su uso, es clave para poder gozar y liberarse de este “fantasma” que puede atormentarte varias veces en tu día a día.

Qué tipo de medidas puedes tomar?

- Primero que todo, sea la postura que tengas, debes conversarla con tu pareja y estar alineados con el estilo de crianza que quieren llevar. Si deciden permitir que su hijo vea TV u otra tecnología, deben llegar a un acuerdo de qué está permitido y qué no. Nada peor que ser la “bruja de la casa” y el papá “el choro y bacán” porque él es más permisivo y “relajado”.

- Si tu hijo ya ha cumplido 2 años, puedes establecer ciertas normas y acordar por ejemplo, qué programas puede ver, qué días de la semana se le permite prender la TV o ver videos en el iPad o celular, cuánto rato podrá verlos, en qué momentos (en la mañana, después de la siesta, en la tarde, etc.) y con quién. Tal vez fijar un día de la semana especial para convertirlo en un panorama familiar, puede ser una buena idea.

- También es recomendable, para evitar peleas y que tu hijo no quiera separarse del iPad (por ejemplo), anticiparle “Ahora vas a ver solo un capítulo de estos monitos, cuando se acabe, vamos a apagarlo y vamos a ir a jugar”, y cuando notes que ya va quedando poco tiempo, repetirle “Recuerda que vas a ver solo un capítulo, y ya va quedando poquito, cuando termine lo apagamos”

- Siempre contar con la presencia de un adulto que pueda supervisar, mediar, compartir y dar significado a ese momento. Así podrá dialogar y sacar provecho de aquellos programas educativos. Además, muy importante es saber qué tipo de programas ve tu hijo, su contenido, e ir comentando lo que ocurre destacando las conductas positivas de los “monitos”, ya que muchas veces sus acciones no son un ejemplo para nuestros niños.

- También debes ser un ejemplo. Si no quieres que tu hijo sea de esos que no comparte, no sabe crear juegos, no tiene ganas de salir afuera, solo porque su único interés está en ver películas o jugar juegos digitales, debes observarte a ti misma. ¿Cuántas veces al día reviso mi celular?, Cada vez que tengo un “respiro” reviso mi email, whats app o Instagram mientras mi hijo me observa y espera por mí para jugar? Soy de aquellas que prende la TV solo para sentirse acompañada aunque no la esté mirando? ¿Qué hago en mi tiempo libre?

Recuerda que somos el modelo de nuestros niños, ellos nos miran y aprenden de nosotros todo el tiempo, entonces ojo con nuestras conductas y acciones que muchas veces son automáticas y no nos damos cuenta de que las estamos haciendo.

MUJER HIT Magdalena Izquierdo H. Educadora de párvulos Instructora de yoga adultos, niños y adolescentes Fundadora de GLÜCK juegos+café Mamá de uno y otra en camino maneizquierdo@gmail.com @ninosfelicesmamasfelices

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