MI SEGUNDA PASIÓN: LOS ENLOZADOS

Dicen que cuando uno mientras más adulto es (y los años están a tu favor) es “que estas como el vino” osea en chilensis… estai weno! Por favor… recuerde aplicar este dicho en todo ámbito de la vida.

Lo divertido de crecer, es que uno se va dando cuenta de lo leso que fue al no disfrutar de las cosas cuando las tuvo… o de valorarlas un poco más (porque si bien, las cosas vuelven… su valor es totalmente distinto), pero siempre ya es tarde.

Si me di un par de vueltas antes de llegar al punto, fue solo para introducirlos en la segunda pasión de esta Loca… Los enlozados!

Gran parte de mi vida la pase disfrutando los rincones de la casa de mi Enita (abuelita cariñosa, con complejo maternal y partner n° 1 de una tierna Lorenita), una casa llena de plantas, techos altos, patio estilo selvático lleno de jarrones como macetas, jarrones para regar, regaderas para decorar…. Y bueno, ni hablar de la cocina… un paraíso donde abundaban los frascos blancos, con aspecto de olla, fuentes floreadas… que eran mágicas! Porque por más que quise romperlas para que las cambiaran… las muy porfiadas seguían ahí, un poco saltadas pero con los años…. Más y más como el vino! (ósea, hermosas).

Ese palacio del enlozado solo habita en mi memoria, 23 años de recuerdos…. Y un tanto de arrepentimiento por no haberlos valorado, cuidado o al menos haberme quedado con uno para la vejez.

Como les comente en nuestro primer artículo… están leyendo las líneas de una Psicóloga media TOC con complejo de decoradora, ilustradora, artesana, y cuando algo se atraviesa por esta cabecita… es mejor que me sigan el paso.

Fue en ese periodo de creatividad, y mientras esperaba que alguna imprenta quisiera dar a luz mi primera caja, tuve la necesidad de ocupar mi tiempo y aprender nuevas cosa (y aquí llegamos a lo que nos convoca). Necesidad n° 1: Necesito un enlozado ahora.

Para su “no sorpresa”, claramente lo encontré, no como quería, pero tenía un enlozado del 2016 en mis manos. Fome, sin gracia, sin historia, sin sello, solo una marca china en su base.

Aquí nace, la necesidad n°2: Pintura para loza. Otro parto más! Pero como les dije la vez anterior… las cosas no pasas por si solas, asi que busqué, leí, googlee, hasta que di con las marcas, yei!! La aventura de los enlozados pintados a mano comenzó con dos pinceles, cuatro colores, 0 técnica y mucho corazón.

Mis primeros hijos fueron dos: uno alusivo al principito…. Y otro…. Un intento de parra… por supuesto!

Ahora al verlos me genera nostalgia, recuerdo mientras los hacía… y jamás! Jamás! Jamás se me paso por la cabeza que esas ganas locas de tener mis enlozados, pintados por mí, fuesen valorados por otros…. Que fuesen un regalo para una mejor amiga, un regalo de cumpleaños…. O simplemente un gusto.

Cuando empecé conociendo este mundillo de la pintura en loza, aprendiendo en cada trazo, en cada error, jamás me vi enseñando a otras a atreverse, creando momentos y experiencias. Jamás me vi de profe, preparando material, preocupándome de tener un espacio acogedor, cocinando como lo hacemos para nuestros amigo y déjenme decirles, que ha sido una de las experiencias más gratificantes!

A la fecha, no solo son enlozados, también lo es loza, cerámica y lo que sea llamativo a mis ojos. La Loca del vino no es solo cajas porta corchos, también son recuerdos… sensaciones que vienen a la mente cuando ven un enlozado…y al escuchar comentarios como “oooh, estos los usaba cuando era niña” se me infla el pecho de alegría, porque es lo mismo que yo quería sentir. Volver por un ratito a la casa de mi Enita, y sé que hay muchas Enitas dando vuelta por el mundo, que dejan recuerdos, sensaciones e historias.

Es importante que sepan que es una técnica fácil de aprender, no requieres experiencia, ni estudios, solo contar con los materiales adecuados, un espacio armónico y una inspiración. En “El taller de La Loca” cada alumna se lleva al final de la actividad su creación, junto con material como tips y datos de donde encontrar los materiales, y por supuesto incluye el valor agregado que esta Loca le da a todo lo que le llena. En este caso se traduce en un rico brunch handmade.

Actualmente, quiero que mis días sigan estando llenos de colores, de risas y creación. En fin, felicidad, y sabes qué es lo mejor de todo? Es que uno mismo puede crear esa felicidad, porque literalmente… en este caso… esta en tus manos!

Para el mes de octubre, ya estamos agendado clases en Santiago, se que la vida no nos deja muchos espacios de recreación, pero te invito a que hagas un esfuerzo y te permitas descubrir a la artista que llevas dentro. Si estas interesada en participar de este espacio, contáctanos a través del correo tiendalalocadelvino@gmail.com o por nuestras redes sociales.

Vuelvo a la frase de inicio de este articulo… “Con los años… uno se vuelve como el vino” y mi respuesta es sí!!! Señor, sí señor! Aplíquese a todos los aspectos de la vida. Sobre todo a ese que no vemos, porque todos los días somos un poco distintos, un poco más viejos, más sabios y hermosos!

MUJER HIT

Lorena Ríos

@lalocadelvino

Para Talleres: tiendalalocadelvino@gmail.com

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