NIÑOS ULTRA TECNOLÓGICOS

La tecnología se ha vuelto cada vez más central en la vida cotidiana de los niños. Todo tipo de pantallas han pasado a competir con los juegos tradicionales de forma significativa, lo que implica un impacto en el desarrollo mental de los niños. Pero, ¿qué ventajas y qué desventajas tiene el uso regular de tablets, computadores, televisión, etc. en los niños? Veamos qué tienen las neurociencias para decir al respecto.

Somos súper sociales

¿Qué diferencia a un ser humano de un animal? Que la especie humana tiene un desarrollo bio-cultural, mientras que el de un animal va a estar determinado exclusivamente por sus genes. Un gato va a ser un gato y no va a necesitar de otros gatos, ni tampoco ir a una escuela de gatos. Mientras que la biología no le basta a una guagua para desarrollarse como miembro de la especie humana. Sin ir más lejos, la biología nos dota para necesitar del vínculo con otro genéticamente, nuestra supervivencia y desarrollo depende exclusivamente de ese vínculo, pero del vínculo con un ser humano, no con un tablet.

Somos una especie súper social. Lo que implica que ningún miembro de la especie humana puede existir sin estar en un proceso de cooperación con otro. Probablemente si a un gato le pasáramos un tablet y eso reemplazara sus intercambios gatunos con otros gatos, seguiría el curso normal de su desarrollo. Pero, qué pasa si a un niño menor de dos años le pasamos un tablet para que se entretenga, en vez de jugar nosotros con él, de leerle un cuento o simplemente en vez de que juegue con objetos de distintas texturas y colores.

Desarrollo del cerebro y tecnología

El sistema nervioso central se desarrolla significativamente entre el nacimiento y los 36 meses, por lo que el tipo de estimulación percibida por el niño en esta etapa es determinante. La interacción humana, esto es, el contacto físico, el desarrollo de un apego seguro, los tonos de voz, los gestos y emociones transmitidas por otro son fundamentales para el desarrollo cerebral de un niño. Asimismo, la posibilidad de palpar el mundo en su tridimensionalidad, a su vez que un interlocutor refleje ese mundo y acompañe el proceso de exploración, es un requisito básico para que un niño avance en su crecimiento. Sin embargo, las pantallas no cuentan con estas condiciones trascendentales para el desarrollo. La falta de estos estímulos podría generar consecuencias negativas tanto en el desarrollo afectivo, como cognitivo. Por este motivo hay consenso de la NO utilización de pantallas en niños menores de dos años.

Entre los dos y cinco años, los niños ya cuentan con el desarrollo de otras habilidades cognitivas, y ya han desarrollado el lenguaje, por lo que es posible que se expongan por un máximo de una hora a las pantallas con un contenido adecuado y bajo la supervisión de un adulto.

La exposición inadecuada y prolongada ha demostrado tener efectos negativos como Trastornos del Desarrollo graves. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), exponer a los niños durante muchas horas a cualquier tipo de pantalla puede afectar seriamente el desarrollo psicomotor, social y emocional de los niños.

Si bien la tecnología está estrictamente prohibida para niños menores de dos años, o niños que aún no han desarrollado el lenguaje y otras habilidades, en niños mayores, y bajo la supervisión de un adulto, durante un tiempo limitado, puede ser un aporte positivo para el aprendizaje.

MUJER HIT

Florencia Pérez Matta

Psicóloga Clínica

Pontificia Universidad Católica de Chile

Psicóloga Fundación DEBRA Chile

Consulta particular: Bajadoz 100, oficina 1513

@florenciaperezmatta

mfperez1@uc.cl

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