OBESIDAD INFANTIL. CÓMO PREVENIRLA.

Hoy en día el número de niños que tienen problemas de sobrepeso es cada vez mayor. A nivel mundial, distintos organismos se reúnen para evaluar datos y buscar soluciones a un problema que parece expandirse en todos los continentes.

Hasta el momento, los intentos de reducir el incremento de éste fenómeno siguen un modelo tradicional, que se basa en la reducción de la ingesta calórica y un aumento de la actividad física. Sin embargo, este modelo puede no ser el más adecuado a la hora de llevarlo a cabo con niños en período de crecimiento y desarrollo, ya que éstos requieren un balance energético positivo (concepto que define el equilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos. En este caso, al ser positivo, significa que comemos más de lo que gastamos) para poder obtener el aporte de nutrientes necesario en esta etapa de crecimiento. Por tanto, nos queda el otro parámetro, que es la actividad física. La inactividad física es el principal causante de la obesidad infantil. Teniendo en cuenta esto, es bastante evidente cual es la solución. En niños con sobrepeso, la actividad física intensa sin restricción calórica produce efectos positivos sobre la composición corporal y se observa que a través de su práctica se mejora el porcentaje de grasa corporal y visceral, la densidad ósea, la capacidad aeróbica y se disminuyen otros factores de riesgo cardiometabólicos.

Las recomendaciones actuales de actividad física en niños y jóvenes dicen que debe practicarse actividad física de alta intensidad de 150 a 180 minutos a la semana, para ver mejoras en cuanto a la composición corporal. Para niños que tengan sobrepeso se recomienda más tiempo aún, aproximadamente 300 minutos semanales. Si sacamos el cálculo, nos sale que, en el caso de realizar 300 minutos semanales, deberían ser 43 minutos diarios, lo que para un niño no es nada. El problema deriva de los hábitos actuales de los niños, cada vez es mayor la carga escolar y en muchos casos están demasiado conectados a la tecnología desde edades muy tempranas. Una posible solución al problema es añadir clases extraescolares de algún deporte o varios, de éste modo se van a desarrollar socialmente, motrizmente y van a disminuir y prevenir el sobrepeso y la obesidad.

En algunos casos, conseguir que los niños se interesen por la actividad física puede parecer misión imposible. Según un estudio realizado por Honorato, M. O. et al es fundamental la motivación intrínseca para realizar actividad física desde niños. El objetivo principal debe ser la diversión. La mejor manera de fomentar estos patrones es dedicando tiempo desde la más temprana edad a jugar con los niños, que vean el movimiento del cuerpo como un disfrute en sí mismo. Por otro lado, a medida que van creciendo, seguirán el modelo paterno. Por eso es fundamental predicar con el ejemplo.

En resumen, la mejor forma a la hora de luchar contra la aparición de la obesidad en niños o contra la obesidad en sí misma es a través de hábitos saludables. Dedicar tiempo a que desde pequeños asocien el movimiento con sensaciones positivas a través del juego, para que a medida que crezcan tengan motivación intrínseca por practicarlo; Y llevar un estilo de vida saludable (alimentación y deporte) para que copien el modelo adecuado. Dicho así no parece complicado.

Nicolás Pickering

NRSport

Nicolas_pickering@hotmail.com

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