Y SIN DARTE CUENTA PASÓ DEMASIADO RÁPIDO

Y sin darme cuenta pasaron nueve meses y tuve un hijo. Me decían que disfrutara su tiempo de guagua, que el tiempo pasaría volando. ¿Como puede ser posible que pase el tiempo volando, si los minutos parecen horas y los días parecen nunca acabar?

“Imposible” pensé. Mis días se redujeron a rutinas de regaloneos, besos y días de cama. Mudar, dar papa, sacar chanchitos, mudar de nuevo, hacer dormir, dar papa y repetir por el resto del día. Prácticamente no distinguía entre día y noche, pues pasaba noches en vela y mañanas enteras durmiendo. Me miraba al espejo y parecía que nunca más iba a tener tiempo para arreglarme o para salir… Sin embargo, pasó y pasó sin darme cuenta. Un día miré a mi hijo y lo vi como niño, independiente, curioso, movedizo, cariñoso, risueño y ruidoso. No puedo creer que tenga nueve meses, no puedo creer que coma, que gatee y que prácticamente camine.

Me emociona verlo tan grande, me emociona cada uno de sus logros, me emociona ver como agradece cada gesto de amor. Me reconoce, me busca, me necesita…

Ahora ¿como puedo detener el tiempo? Qué contradictoria es la maternidad, como añoré que pasara su época de recién nacido y como la extraño ahora! Y no porqué antes fuese mejor, si no porqué no puedo imaginar que llegue el día en que se independice de mi y se las arregle por si solo y siento ese día cada vez más cerca.

Ahora yo te lo digo, como una mamá primeriza… Disfrútalo, abrázalo, tómate tu tiempo, míralo, regaloneen, dense besitos, baños de tina, jueguen, duerman siestas… tómalo en brazos todo lo que necesite, no hay lugar más seguro que los brazos de una madre y probablemente después rogaras para que te pida que lo tomes. Dale pechuga cuanto más puedas, que maravillosa tarea que nos tocó… Pásalo a tu cama, duerme con el, tendrá toda la vida para dormir solo.

Guíalo con amor, enséñale con paciencia, permite que explore, que se ensucie, que juegue al aire libre. Déjalo lo más posible en el suelo, que se mueva, se arrastre y se desarrolle por sí solo. Que se caiga y se pare, que se vuelva a caer, total siempre estarás para entretenerlo!

Trátalo con amor, cántale, cuéntale cuentos, reza y agradece con él. Enséñale cosas, muéstrale animales y plantas. Déjalo ser, déjalo volar y déjalo crecer. Tu mientras tanto siéntate a disfrutar de como tu pequeño bebé se transforma en un hombre/mujer hecho y derecho, criado por brazos, besos y abrazos llenos de amor.

MUJER HIT

Tere Figueroa

@by.maam

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