PILATES Y MI EMBARAZO

Durante el embarazo hay muchas disciplinas físicas y deportivas que nos ayudan a tener los mejores nueve meses y un gran parto. Unos optan por el yoga, otros siguen su rutina en el gimnasio y otros, como yo, se quedan con el Pilates. Como instructora de Pilates, siempre supe lo bueno que era este método en esta etapa de la mujer, pero cuando estuve embarazada y pude experimentar los beneficios de esta técnica en mi propio cuerpo, quedé aún más enamorada de mi profesión.

Mi guata era gigante. Mi guagua era muy grande y yo soy muy angosta, por lo que solo para que te imagines, cuando estaba de 5 meses me preguntaban cuando nacía. Además, soy operada de ambas caderas, quedé muy bien de mi operación, como una persona normal y con caderas sanas, pero para mí, el estar embarazada era una prueba de cómo reaccionarían mis caderas en estos meses. Y, ¿cómo fue todo? Entrené hasta el día antes de parir y después de cada entrenamiento, salía llena de energía.

Pilates es muy armónico e integral y permite ir siguiendo los ritmos y necesidades de la embarazada. Dependiendo de mi energía, cansancio o estado de ánimo, hacía una rutina muy tranquila, más enfocada en abrir las caderas, elongar y estirar el cuerpo, y otros días, era capaz de entrenar, transpirar y hacer una rutina fuerte en beneficio de mi estado.

Nunca tuve dolor de espalda y las pocas veces que sentí el ciático, hacía elongaciones especiales que soltaban la zona. Las distintas máquinas ayudan a mantener la espalda fuerte, larga y sostenida. Por ejemplo, la famosa “High Chair”, trabaja piernas y glúteos de manera muy efectiva (es casi mágica en la forma que tonifica y levanta glúteos), tanto que al bajarse de este aparato uno sentía como si llevara la típica faja bajo el abdomen que afirma y levanta la guata de las embarazadas en su tercer trimestre, sintiéndose liviana y sin el peso extra que se carga en estos meses. La máquina llamada “Baby Chair”, trabaja los brazos y la conexión de estos a la espalda, logrando estirarla y separar cada una de sus vértebras. Uno sentía como si hubiese crecido centímetros. Y con ejercicios como el “Roll Back” en la máquina llamada “Cadillac”, se articula y estira la columna, haciéndola sentir larga.

Yo quería tener un parto natural, era mi sueño, por lo que me enfoqué mucho en la elongación y apertura de caderas. Ejercicios como los “Ballet Stretches”, o elongaciones específicas que ayudan a estirar los muslos internos, me ayudaron mucho. Tuve muchas horas de trabajo de parto, partió un día martes a las 7am y terminó un día miércoles a las 18:10hrs, y nunca me sentí cansada, al contrario, sentía mi cuerpo preparado para esto. Además, en cada ejercicio la respiración es indispensable, por lo que, sin darme cuenta, estaba preparada para tener con cada contracción y dolor una respiración profunda y calma. Siempre había sabido que Pilates te disponía para tener una mejor calidad de vida, para poder moverte mejor en tu día a día y para que cada ejercicio te acompañara y protegiera tu cuerpo en las distintas actividades que hacías a diario. Pero nunca había pensado que era una disciplina tan efectiva como para hacerme estar con tantas fuerzas y un cuerpo tan dispuesto para el día más importante de mi vida, el parto de mi hijo.

En mi caso, y en el de varias de mis alumnas a las que he acompañado los nueve meses ayudándolas a entrenar con Pilates, el embarazo ha sido una etapa fácil, donde el cuerpo no se siente pesado. Eso sí, te recomiendo que si optas por Pilates como tu entrenamiento deportivo durante esta etapa, toma clases individuales, ya que cada cuerpo y cada embarazo es distinto, y se te hará una sesión especial para tus necesidades y las de tu guagua.

MUJER HIT

Keka Lamarca

@kekalamarca

Socia y directora Estudio de pilates @theplacechile

Instructora de Pilates certificada en NY por Romana's Pilates con más de 15 años de experiencia