LA LEY Y EL LÍMITE DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES


A propósito de los distintos reportajes que se han referido a situaciones que transgreden los limites de las relaciones personales, más precisamente en términos sexuales, me he dedicado a revisar las opiniones que surgen en redes sociales sobre los hechos particulares denunciados.

Ha sido durante ese ejercicio que me he percatado que, fuera del innegable entendimiento respecto de lo que constituye un delito de violación, como sociedad nos encontramos inmersos en un limbo indiosincrático en el cual no logramos diferenciar qué es un acto de acoso sexual versus un delito de abuso sexual, lo que ha impedido una discusión fructÍfera sobre cómo tratar el tema.

Se preguntarán ustedes por qué digo que el acoso sexual es un acto mientras trato el abuso sexual como un delito y la respuesta tiene que ver con la ley, ya que solo en el segundo caso el Código Penal ha determinado que debe haber una sanción.

Muchos dirán que resulta absurda dicha diferenciación ya que, si estamos de acuerdo en que “no es no”, básicamente no hay diferencia entre conceptos si ambos se refieren a actos sexuales no consentidos.

La explicación se encuentra en lo que legamente denominamos como “derecho objetivo” es decir, para el derecho, las palabras y sus definiciones son muy relevantes y, particularmente en el derecho penal, se hacen imprescindibles, ya que una persona será culpable de un delito sólo y únicamente si se prueba que sus actos cumplen exactamente con la definición del delito redactada en la ley.

De esta manera, el “abuso sexual” es un delito porque se encuentra contenido en el Código Penal, principalmente en el artículo 366, complementado con el articulo 361 y 366 ter, entre otros, los cuales, en resumidas cuentas, dan a entender que existe delito de abuso sexual cuando:

1.- Se realiza un acto sexual distinto a la violación no consentido.

2.- La acción de carácter sexual es significativa o relevante con contacto corporal o, no teniendo contacto corporal, se afecten los genitales, ano o boca de la víctima.

3.- Se debe utilizar fuerza o intimidación contra la víctima o, esta última se encuentra privada de sentido o incapaz de oponerse a la acción o, encontrarse enajenada o trastornada mentalmente.

Por su parte, el acoso sexual sería un concepto no considerado en el Código Penal y correspondería a toda acción de característica sexual, indebida y no autorizado por quién las recibe, que no tengan contenidos algunos de los requisitos que ya enumeré antes.

Es precisamente cuando llegamos a esta definición, no regulada por ley, que nos enfrentamos como sociedad con un problema importante, porque el concepto de acoso sexual resulta altamente amplia y subjetiva entonces, nos damos cuenta que, en esta comunidad altamente sexualizada, no tenemos claro cuándo nuestra libertad de actuar transgrede el limite sexual de quien tenemos en frente y, lo que años atrás considerábamos normal, hoy ya no nos parece que debiera ser tan habitual. Por ejemplo, insinuarle a otra persona repetitivamente que tarde o temprano estarán juntos, robar un beso, o enviar un serie de whatsapp elogiando cada uno de los aspectos corporales de la otra persona podría considerarse, dependiendo de la persona, en un acto de cortejo aceptable, una desubicación meramente reprochable o lisa y llanamente delito y en este momento, la ley no esta ahí para ayudarnos a crear un marco, lo que entendemos como “laguna legal”.

Entonces, si llegamos a la conclusión que la ley no es capaz de protegernos ante las crecientes inquietudes del cambio de percepción social sobre nuestras interacciones de carácter sexual, hoy debemos ser conscientes que tenemos dos deberes fundamentales. El primero, ser partícipes en la discusión de definir qué estamos dispuestos a tolerar en esta materia, ya que somos parte de esta sociedad, con altura de miras y con un razonamiento lógico, empático y responsable. Y en segundo, exigir una mejora en nuestro sistema penal que nos proteja debidamente de lo que consideramos son actos que se deben erradicar.

Si al leer esta columna has llegado a la conclusión que has sido o has observado actos de abuso sexual, es un acto valiente y difícil de iniciar, pero, de corazón, el llamado es a denunciar, por ti, tu libertad y la posibilidad de evitar que vuelva a ocurrir. Si has sufrido de actos de acoso, no tengas miedo a la incomprensión y lucha por proteger tus convicciones y ayúdanos a crear una sociedad consciente de que esto es tan simple como entender que se trata de respeto entre todos.

MUJER HIT

María de los Ángeles Bennett

Abogada

bennettalvarado@icloud.com

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