SAGA “DOS AMIGAS” DE ELENA FERRANTE: CUATRO LIBROS QUE QUERRÁS ABRAZAR PARA SIEMPRE

“Temía que en mi ausencia le ocurrieran cosas, buenas o malas. Era un temor antiguo, un temor que no había superado: el miedo de que al perderme trozos de su vida, la mía perdiera intensidad e importancia”. Ésta es la historia de una amistad intensa, linda, extraña y profunda que comienza en la infancia y que la saga “Dos Amigas”, de la italiana Elena Ferrante, recorre hasta la adultez en cuatro libros que son pura belleza: “La amiga estupenda”, “Un mal nombre”, “Las deudas del cuerpo” y “La niña perdida”.

Cuesta soltar la saga. Terminarla es una sensación de pérdida tremenda. Al hacerlo, quieres abrazar a Lenú y a Lila para siempre. Pero me quedé con las siguientes reflexiones que quisiera compartir para motivar a que también se unan al universo de Elena Ferrante:

1. Hace mucho que no me conmovía tanto. Por identificación y por la mezcla de simplicidad y complejidad de los personajes.

2. No deja de asombrarme la capacidad de relatar la evolución de los personajes, desde la infancia hasta la adultez, sustanciando los cambios y los embates propios de los años, pero con una coherencia irrestricta a la esencia.

3. Cómo Nápoles, Italia, y el contexto histórico, se unen de manera orgánica y profunda a los personajes en el entramado de la narración. No hay supremacías. Sólo natural convergencia.

4. Todas podemos ser Lenú o ser Lila. Todas podemos escoger una vereda.

5. Nunca una saga de libros había generado que con mis amigas volviéramos a sentirnos adolescentes; quisiéramos hacer un grupo de WhatsApp solamente para hablar de eso con expresiones tan adultas como: "Me mato ahora"; “amo a Nino”; “odio a Nino”, "odio a Lila" y otras más. A esto se le suma el compartirnos fotos de cómo cada una se imagina a los personajes. Insisto, simpleza en la profundidad; profundidad en la simpleza.

6. Cómo la inseguridad y la necesidad de aprobación puede determinar tu vida.

7. Cómo la influencia del amor y el odio (o la mezcla muy factible del "amodio") hacia otra persona, puede movilizar tus decisiones más cotidianas y profundas.

8. Somos nuestras raíces. Somos esa construcción que nace de aquello que quisimos escapar; esa construcción que hacemos de nosotros mismos para validarnos frente a quienes nos sentimos inferiores, pero que llega a un equilibrio y se matiza cuando nos reconciliamos con nuestro origen, con nuestra esencia.

9. La descripción de ese amor de adolescencia que se presenta años después para hacerse carne y remecer todo lo construido por él, pese a él. La constatación del error y de lo no resuelto.

10. Finalmente decir: Elena Ferrante y su talento desproporcionado.

MUJER HIT

Daniela Salas

@librosaciegas

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