¿SOMOS MÁS CAPACES DE QUEMAR GRASA LAS MUJERES QUE LOS HOMBRES?


Cuando se trata de entrenamiento o competición de resistencia, las diferencias en cuanto a rendimiento entre mujeres y hombres son cada más pequeñas a medida que aumenta la longitud de la distancia. Es decir, hay una relación positiva directa entre la distancia y el rendimiento en lo que a las mujeres respecta. Y en los hombres no sucede de la misma forma, esto hace que la diferencia sea más pequeña. De hecho, si miras las marcas de las mujeres en el Ironman de Hawaii de los últimos años son similares a las de los hombres y en algunos casos superiores. La hipótesis para explicar esto, se basa en la diferencia de metabolismo entre mujeres y hombres. Se ha sugerido en los últimos años que las mujeres somos mejores metabolizando la grasa y, por tanto, somos capaces de mantener una actividad física durante un período más largo de tiempo. Por esto se podría decir que las mujeres estamos mejor preparadas para realizar ejercicio de resistencia de larga duración. Esta es una interesante teoría, pero ¿realmente somos las mujeres más capaces de quemar grasa que los hombres?

Hay varios estudios que comparan el metabolismo entre hombres y mujeres, pero son complicados de interpretar porque hay muchas formas en las que se pueden hacer éstas comparaciones.

El diseño de un estudio tiene un fuerte impacto sobre las conclusiones del mismo. Por ejemplo, ¿se deberían comparar mujeres y hombres entrenando a la misma intensidad absoluta (objetivo) o teniendo en cuenta la intensidad relativa (esfuerzo)? ¿El metabolismo de la grasa debe medirse en gramos por minuto o debe estar asociado a la masa muscular? Las mujeres (por norma general) pesan menos, así que, ¿debería asociarse al peso corporal? Además, las mujeres también tienen una composición corporal distinta a la de los hombres. Por tanto, ¿se deberían expresar los datos en función de los gramos de masa magra? Todas estas preguntas y probablemente algunas más, tienen un efecto notable sobre los resultados de un estudio y por tanto no es sorprendente que las conclusiones de los diferentes estudios realizados no coincidan.

A pesar de que algunos estudios no reportan diferencias entre mujeres y hombres, la mayoría de los estudios parece concluir que las mujeres tienen un mayor rango de oxidación de grasa. Asker Jeukendrup (nutricionista deportivo) et al., realizó un estudio con una muestra de 300 mujeres y hombres (aproximadamente 50:50), en el que se midió la oxidación de grasa en un amplio rango de intensidades. Debido a que estaban interesados en conocer la capacidad intrínseca del músculo para metabolizar grasa, se realizó en base a la masa magra. Los resultados muestran que las mujeres son ligeramente superiores a la hora de oxidar grasa. El pico de oxidación de grasa es un 10% mayor y éste tenía lugar a mayores intensidades de entrenamiento. De estos resultados se puede concluir que las mujeres somos mejores oxidando grasa que los hombres y, por tanto, tenemos más posibilidades de alcanzar altos rendimientos en ejercicios prolongados, en los que la grasa se convierte en el combustible principal.

Es sabido que la intensidad a la que se realiza, por ejemplo, una maratón (por una persona muy entrenada) requiere también hidratos de carbono como fuente de combustible. Lo que ocurre es que los depósitos de glucógeno (forma de almacenamiento de los hidratos de carbono) son inferiores a las de triglicéridos (forma de almacenamiento de la grasa), es por eso que, en los últimos años se han realizado diferentes estrategias para permitir a los atletas seguir utilizando la grasa como combustible principal a altas intensidades. Y de éste modo, retrasar la aparición de la fatiga.

De todos modos, a pesar de que estos resultados pueden ser ciertos. Hay otros conceptos que debemos tener en consideración. En términos absolutos, los hombres son en realidad más capaces de quemar mayor cantidad de grasa porque tienen más masa muscular y más alto gasto calórico.

La teoría es que las mujeres queman más grasa y dejan reservada la pequeña y esencial cantidad de reserva de hidratos de carbono. De esta forma se previene la aparición de la fatiga o lo que se conoce comúnmente como “el muro” en la parte final de la carrera. De todos modos, esto de momento es solo una teoría. Se necesita más evidencia científica para poder confirmarlo.

Es importante aclarar también que las diferencias entre mujeres y hombres que se ven en los estudios son bastante pequeñas y por tanto pueden que no tengan tanta relevancia como para ser consideradas significativas. De hecho, para ser más exacta, la diferencia que se ve en el estudio de Asker Jeukendrup es de 22 kcal por hora en beneficio de las mujeres. La cantidad de calorías que hay en 10 cacahuetes, un cuarto de plátano o una tortita de arroz. ¿Realmente esto marca una diferencia en el rendimiento? Para poder responder a esta pregunta con certeza es necesaria más investigación al respecto.

MUJER HIT

Rocío García Fernández

NRSport

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