SUSTENTABILIDAD: POR DONDE PARTIR?

PEQUEÑOS GRANDES CAMBIOS

La sustentabilidad es como ese bichito que se mete en tu cabeza, que da muchas vueltas, a veces nos resistimos a escuchar, pero que al final del día nos toca darle un espacio… En mi caso, el simple gesto de una amiga al pedir su bebida “Sin bombilla, por favor. ¡Ah! Y sin el plástico de la tapa”, gatilló un efecto en cadena del que ya no me pude (ni quise) librar. En ese momento ella nos explicó a los que la miramos extrañados: “las bombillas y esos plásticos contaminan mucho, yo puedo tomar la bebida como niña grande: directo del vaso”, acto seguido: todas pedimos nuestras bebidas sin bombilla y sin plástico. Así partió todo…

Soy veterinaria y he podido evidenciar muy de cerca el daño que provocan los plásticos y artefactos humanos a la fauna (en especial a la fauna silvestre), siempre lo vi como un “problema de la humanidad” al que, con suerte, podría ayudar desde mi profesión. Sin embargo, ese día con mi amiga fue clave. Entendí que no se trata solamente de la construcción de carreteras (que, por cierto, parece que no hay nada que podamos hacer para evitar), sino que cada acción que realizamos a diario tiene un efecto directo en la fauna y así mismo, en el medio ambiente.

Empecé a interesarme cada vez más en el tema, a investigar, a leer, a conversar sobre el tema y en ese camino descubrí que no se trata solamente del plástico que está en los océanos, que está en los bosques, que está en prácticamente todos los ecosistemas. Una de las mayores –y mejores- cualidades del plástico es su durabilidad, lo que significaría que, si la cuidáramos, podríamos incluso tener una sola peineta para toda nuestra vida (como solían hacer nuestros abuelos). Pero entonces, ¿Cómo es que un elemento tan duradero pasa a ser “el malo” de la película? Esto se debe a que, en su mayoría, hemos utilizado el plástico para la fabricación –y uso- de millones de utensilios desechables, es decir, elementos que usamos como máximo unos 15 min., y luego botamos a la basura. Y sí, esto es independiente al material del que estén hechos: si se trata de cubiertos de madera “compostables”, pero aun así los botas a un basurero común y corriente, se mezclarán con el resto de los desechos e irán todos juntos al vertedero (o relleno sanitario), un lugar tan hostil, que ni siquiera la basura orgánica se degrada (mucho menos las “bolsas de basura biodegradables”). Imagina un lugar donde toda la basura está mezclada (orgánicos, papeles del baño, plásticos, latas, vidrios, etc.), en su mayoría encerrados en bolsas plásticas negras, generando mucho calor y gas metano, contribuyendo directamente al cambio climático

Pero bueno, nos fuimos a pensar en un problema muy grande, que requiere soluciones muy grandes ¿No crees? Pero la buena noticia, es que todo esto partió por el simple hecho de pedir “sin bombilla, por favor”. Un gesto tan pequeño, que podría parecer insignificante, pero que al verse multiplicado por muchas personas y por muchos días, podría incluso desencadenar la prohibición total de la producción de estos elementos tan nocivos como innecesarios.

Esta es mi invitación, a mirar todo este gran problema desde la perspectiva del “¿Qué puedo hacer yo hoy, para detener (o desacelerar) este problema?”. Puede no parecer simple, pero te dejaré algunos consejos con los que puedes partir, pequeños cambios que uno tras otro, te irán llevando por el mundo del 0 waste, donde lo que se busca es gestionar los residuos producidos y convertir el consumo en una herramienta muy poderosa al momento de contribuir positivamente al medio ambiente.

Como ya les he nombrado un par de veces, pedir sin bombilla, es un paso facilísimo del que muchas veces no somos conscientes y que no cuesta nada, a pesar que existen a la venta bombillas de acero inoxidable (reutilizables), la verdad es que el tomar con bombilla para muchos de nosotros no es más que una costumbre sin fundamento. Para todos aquellos líquidos espesos o con hierbas (como el mojito), se puede pedir una cuchara para tomar desde el vaso.

Llevar siempre contigo una botella y/o vaso reutilizable, te ahorrará algunos pesos (no más agua embotellada en plástico) y te liberará del consumo de microplástico. Además, si eres fan del café, por ejemplo, puedes llevar tu taza o muga tus cafeterías favoritas y pedir tu café para llevar en ella.

Lleva tus cubiertos a todas partes, y nunca más tendrás la necesidad de usar los desechables.

En fin, la primera clave para encontrar tu pequeño cambio, es evitar a toda costa los desechables. Incorporando de a poco, en tu bolso o mochila, elementos reutilizables y de larga duración, que te ayudarán a estar siempre preparado para decir NO a los elementos descartables, de un solo uso.

MUJER HIT

Francisca Romero

Médico Veterinaria Fauna Silvestre

@pequenocambio

pequenocambio@gmail.com

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